Quantcast
4:56 p.m., 4/16/2014 | 66°

Programa de Acción Diferida empieza a tener efectos positivos para ‘dreamers’

Los chicos que ya han sido aceptados en el programa ven cómo su vida ha cambiado tanto a nivel personal como laboral

Susan Carroll | 5/11/2013, 6 a.m.
Programa de Acción Diferida empieza a tener efectos positivos para ‘dreamers’
Cynthia Huerta muestra su tarjeta de autorización de empleo cuando la obtuvo el año pasado, tras ser aprobada por el gobierno para el programa DACA. | J. Patric Schneider

HOUSTON — Para Cynthia Huerta, el momento culminante llegó en el verano de 2011 cuando viajaba hacia Houston desde College Station.

Toda su vida había soñado con estudiar en la Universidad de Texas A&M, ser una aggie.

Sin embargo, su visita a esa universidad y una consulta a un agente de préstamos estudiantiles en la universidad confirmaron sus temores: su beca escolar no duraría mucho tiempo y como sus padres la trajeron a Estados Unidos de forma ilegal cuando ella tenía siete años, por lo que carecía de número de Seguridad Social, Huerta no podría solicitar ayuda financiera federal.

Sus padres, que viajaban en la parte delantera del auto, trataron de animarla diciéndole que dos años en un colegio comunitario, donde podría comenzar a estudiar, pasarían volando.

Huerta, quien entonces estaba a punto de cumplir 18 años, siguió mirando por la ventanilla del vehículo mientras pensaba en su futuro.

Lo veía todo con claridad: no sería una aggie. No podía trabajar, no podía manejar; los ojos se le llenaron de lágrimas.

Sin embargo, la situación cambió en diciembre del año pasado cuando el gobierno le dio el visto bueno para que entrara en el programa de Acción Diferida (DACA, por sus sigls en inglés), que ofrece protección temporal a los inmigrantes indocumentados de menos de 30 años: garantiza que no serán deportados y les permite obtener un permiso de trabajo. El estatus temporal dura dos años y es renovable.

Estos jóvenes indocumentados que fueron traídos por sus padres cuando eran niños y que carecen de estatus legal son popularmente llamados dreamers, por ser el foco de un fallido proyecto de ley para legalizlarlos permanentemente llamado Dream Act.

Huerta, que ahora tiene 19 años, fue una de los más de 488,000 adolescentes y adultos jóvenes que solicitaron acogerse al programa en marzo de este año, según los últimos datos disponibles.

Posibilidades

“Esto brinda muchas oportunidades”, dice Huerta. “Estoy haciendo lo que antes no podía: no podía trabajar, no podía manejar porque no disponía de una licencia de conducir. Ahora me siento completa”.

En la actualidad, Huerta puede trabajar legalmente como oficinista en una firma de abogados en Houston. Conduce su auto y tiene su diploma de graduada de Lone Star College.

Además, le falta un año y medio para terminar su licenciatura en la Universidad de Houston.

Después de que DACA entrara en vigor en agosto del año pasado, la cantidad de solicitantes subió a más de 100,000 por mes entre septiembre y octubre, según datos del gobierno.

A medida que las conversaciones sobre una posible reforma inmigratoria se han intensificado este año, la cantidad de solicitantes ha disminuido a alrededor de 30,000 mensuales.

La reforma

Muchos dreamers han preferido quedar en un compás de espera hasta ver qué pasa, dice Sarah Monty, abogada de inmigración en Houston.“No se dan cuenta de que la reforma ya está aquí”.

Hasta el momento, el gobierno ha aprobado 268,000 solicitudes. Alrededor de 18,000 han sido rechazadas, según el Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés).