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Opinión: Homofobia y violencia opacan al fútbol en Estados Unidos

Bajo 
la lupa

Germán Fernández-Moores | 5/9/2013, 5:30 p.m.
Opinión: Homofobia y violencia opacan al fútbol en Estados Unidos
Jugadores amateurs hacen un minuto de silencio en el parque Lindsay Lyons de Humble, Texas, el 5 de mayo de 2013 antes de una de las semifinales de la División Este de la categoría U-14 en la Texas Director's Cup en memoria del árbitro Ricardo Portillo, quien falleció un día antes luego de ser agredido por un futbolista de 17 años durante un partido entre escuelas en Utah. | Foto cortesía de Brad Freeman

HOUSTON - La homofobia, la discriminación, la intolerancia y la violencia opacaron al fútbol a nivel local y nacional en los últimos días.

En Houston, uno de los grupos de aficionados organizados que asisten habitualmente a los partidos del Dynamo e identificado como The Brickwall Firm llamó la atención de la MLS luego de publicar comentarios discriminatorios y homofóbicos en las redes sociales dirigidos al futbolista Landon Donovan luego del triunfo del equipo naranja sobre el Galaxy en California.

El presidente del Dynamo, Chris Canetti dijo que una vez que el propio grupo identifique al responsable de haber subido esos comentarios en Internet a la red Twitter, a esa persona le será prohibida la entrada a los partidos del equipo naranja en el BBVA Compass Stadium.

Sin embargo, la homofobia es moneda corriente en los juegos al punto de que gran parte de los aficionados arrastró una repudiable costumbre que viene de los estadios en México, donde cada vez que el portero visitante va a efectuar un saque de meta recibe un insulto homofóbico en masa. Alguna vez hasta me ha dado vergüenza responder a la pregunta de algún colega o amigo que no habla español cuando quiere saber qué es lo que le gritan a los porteros.

Para erradicar ese tipo de conducta de los estadios no alcanzará sólo con sanciones como la anunciada por el Dynamo, que de todas formas es bienvenida. También se necesitará un cambio de conciencia de los espectadores en su conjunto, especialmente en los adultos, que transmiten la pasión por este deporte a los más pequeños y deben dar el ejemplo desde las gradas.

Tristeza en Utah

Otro hecho lamentable que le quitó el foco al juego y que llama a la reflexión ha sido la muerte de Ricardo Portillo en un suburbio a las afueras de Salt Lake City, Utah. El caso de este árbitro mexicano hizo recordar a otro parecido que ocurrió en diciembre en Holanda y que también reflejamos en esta columna.

Portillo falleció el sábado luego de convalecer por una semana tras haber sido golpeado por un guardameta de 17 años que se había enojado porque había sido amonestado durante un partido entre equipos representativos de escuelas secundarias.

El joven, que cumplirá 18 años en octubre, fue acusado el miércoles de homicidio en tercer grado, acusación que, en adultos, puede acarrear una condena de hasta cinco años de prisión, aunque la pena para menores de edad puede ser menor. Los fiscales del condado de Salt Lake City están tratando de que el muchacho sea juzgado como adulto.

Pedro López, pariente de Portillo y que es ex futbolista y también dirige partidos, dijo en declaraciones a la prensa que "no es sólo la ignorancia del chico" lo que lleva a una agresión, "sino también el comportamiento de los padres (...) los gritos e insultos que escuchan los chicos de sus padres desde el costado de la cancha los hacen más violentos".

Esa cobarde agresión en Utah, entonces, no hace más que reflejar la violencia que también muchas veces es transmitida hacia los jueces y sus asistentes desde afuera de las canchas por adultos que van a ver a los partidos, algo que se ve prácticamente todos los fines de semana en las ligas juveniles de Houston.