Quantcast
1:00 a.m., 10/26/2014 | 61°

Presentan acusación contra joven que golpeó a árbitro que falleció en Utah


Fútbol

BRADY McCOMBS / AP | 5/8/2013, 5:54 p.m.
Presentan acusación contra joven que golpeó a árbitro que falleció en Utah
Alex Flores y Silvia Castro colocan velas durante una vigilia en homenaje a Ricardo Portillo, árbitro de una liga amateur de fútbol que falleció tras ser golpeado en la cabeza por un jugador de 17 años al que había amonestado. Foto del 5 de mayo del 2013 en Salt Lake City, Utah. | Kim Raff

SALT LAKE CITY, Utah — Un adolescente estadounidense acusado de golpear a un árbitro de fútbol nacido en México que posteriormente murió fue acusado el miércoles de homicidio por agresión.

Sim Gill, fiscal de distrito del condado de Salt Lake, anunció lo anterior y dijo que buscará que el adolescente sea juzgado como adulto por el fallecimiento de Ricardo Portillo, de 46 años.

El cargo, emitido cuando un ataque provoca la muerte sin pretenderlo, es menos grave que el de homicidio imprudencial. Conlleva una pena de hasta cinco años de prisión para adultos, pero los menores de edad pueden tener sentencias más reducidas.

El joven de 17 años se encuentra detenido en una celda para menores desde el 27 de abril, cuando ocurrió el incidente en un partido de fútbol en un suburbio de Salt Lake City.

El adolescente se desempeñaba como portero cuando Portillo le marcó penal por empujar a un contrincante, indicaron las autoridades. El joven comenzó a discutir con el árbitro y luego lo golpeó en la cabeza.

Portillo fue enviado al hospital en estado aceptable. Horas después entró en coma, nunca recuperó la consciencia y el sábado murió.

Su funeral se realizaría el miércoles en Salt Lake City, evento que estará abierto al público en general. Deja tres hijas y cuatro nietos.

Los restos de Portillo serán enviados a la ciudad mexicana de Guadalajara, donde vivía hasta hace 17 años, cuando se mudó a Utah.

Sus familiares indicaron que amaba el fútbol y había fungido como árbitro en varias ligas durante ocho años. Su hija mayor, Johana Portillo, dijo que los jugadores ya lo habían agredido antes, e incluso le habían fracturado costillas y huesos de las piernas.

Aunque sus hijas le rogaron que dejara de desempeñarse como árbitro, él respondió que no podía dejar algo que le apasionaba.