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Roberto Tapia, un cronista musical del narcotráfico que llegó de Sinaloa


El cantante méxico- estadounidense ha ganado fama con sus narcocorridos, aunque también ha incursionado en la música romántica

David Dorantes | 3/30/2013, 6 a.m.
Roberto Tapia, un cronista musical del narcotráfico que llegó de Sinaloa
El cantante méxico-estadounidense de narcocorridos Roberto Tapia visita La Voz y habla sobre la música que lo ha hecho famoso. | Nick de la Torre

HOUSTON - Los personajes de sus canciones son hombres que viven a salto de mata y aparecen con frecuencia en las listas de los delincuentes más buscados en por lo menos dos países: México y Estados Unidos.

El cantante méxico-estadounidense Roberto Tapia es una de las nuevas voces del narcocorrido en México y su fuente de inspiración son las vidas de narcotraficantes como el mexicano Joaquín El Chapo Guzmán o el méxico-estadounidense Edgar La Barbie Valdés Villarreal.

“Efectivamente son narcocorridos, son historias verídicas porque me gusta contar la verdad en lo que canto y en lo que escribo, pero nunca con el afán de ofender a terceras personas ni incitar a la violencia”, explica Tapia en una entrevista realizada en las oficinas de La Voz.

Tapia, de 34 años y nacido en San Diego, California, creció en Culiacán, una ciudad del norteño estado mexicano de Sinaloa que es considerado una cuna del narcotráfico de ese país. Junto al también cantante méxico-estadounidense Larry Hernández, Tapia es una de las nuevas promesas del narcocorrido.

Entre sus canciones más conocidas están El niño de La Tuna (que habla sobre la infancia de El Chapo Guzmán), El corrido de La Barbie, El Maserati (sobre un presunto narcotraficante de Guadalajara, México) y El hijo de El Mayo (sobre el hijo del presunto narcotraficante Ismael El Mayo Zambada).

“Una canción se hace famosa, o no, por la historia que manejes”, dice Tapia durante la entrevista y canta a capella algunas de las estrofas de El niño de La Tuna:

De niño vendió naranjas/Nomás pa´poder comer/nunca se avergüenza de eso/Al contrario dice que es un orgullo para él”.

Género añejo

El narcocorrido es un género dentro de la música mexicana que se remonta a los años 70 con los primeros discos del grupo Los Tigres del Norte, los cuales cuentan las andanzas de la gente que se dedica al tráfico de drogas casi como si fueran canciones de gesta.

Su música está basada en el corrido ranchero y, en general, no presenta complicaciones armónicas o de arreglos.

Además del corrido, Tapia también tiene otra faceta, la de compositor de canciones románticas, baladas rancheras casi todas, como Caminos diferentes, No fue fácil, Mirando al cielo, Me duele y La edades, que le han ganado una fervorosa audiencia femenina que abarrota sus conciertos.

“Obviamente, las canciones de amor es porque vas madurando y te interesa escribir de otras cosas”, dice, “pero para mí lo más importante es cantar lo que el público quiere”.

“Bendito Dios, en mi carrera se han interesado muchas mujeres, aunque te soy sincero, a mí ambos géneros (narcocorridos y canciones románticas) me gusta interpretarlos”, asegura Tapia.

El cantante dice que los narcocorridos son populares en el norte de México y el sur de Estados Unidos porque son crónicas musicales de una realidad social.

“En lo personal, creo que los narcocorridos llaman la atención de la gente por la historia que les cuentes sin ofenderla... Ofender puede ser decir ‘prueben la droga’ incitándolos”, explica.

Sobre sus composiciones y los límites que él mismo se impone como autor asegura: “Tampoco me gusta mencionar cosas como tal fulano es lo máximo y el otro vale gorro (es poca cosa)... A mí no me gusta ensalzar a una persona y atacar a su enemigo, eso no, sus problemas son sus problemas. Yo solamente manejo historias verídicas”.