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Ismael Miranda, en su salsa desde hace 45 años


David Dorantes | 3/27/2013, 6 a.m.
Ismael Miranda, en su salsa desde hace 45 años
Ismael Miranda, quien ha sido uno de los vocalistas de salsa más importantes del mundo, está de fiesta. | Foto cortesía de F & F Media Corporation

HOUSTON - Su nombre es sinónimo de salsa. Ismael Miranda es, desde finales de la década de los 60, una de las voces míticas dentro del género y una figura fundamental para entender la historia, desarrollo y evolución de ese ritmo.

Miranda, El Niño Bonito de la Salsa, como se le conoce desde que surgió a la fama, está de fiesta, ya que este año celebra 45 años de una carrera artística llena de éxitos ahora clásicos como Madre, Copas y amigos, Como el águila, Incompleto amor y, sus dos temás más emblemáticos, Así se compone un son y Cipriano Armenteros.

“Empecé a cantar a los 13 años... pero empecé a grabar mi primer disco en el 1967 con (el timbalero puertorriqueño) Joey Pastrana en Nueva York, en donde crecí; allí empezó todo”, rememora Miranda, en una entrevista telefónica desde Miami en donde el artista realizaba una gira de promoción previo a su concierto de aniversario en esa ciudad.

Miranda promete que este año sacará un disco especial de aniversario, aunque no ofrece detalles.

Miranda, de 63 años, comenzó cantando en grupos de salsa de aficionados en los barrios neoyorquinos de Brooklyn y Harlem hasta que, por una venturosa coincidencia, en una de sus presentaciones un señor le ofreció grabar un disco.

Su primer disco

“Yo estaba cantando en un salón de fiestas, en una descarga (improvisación) de amigos, y un señor muy elegante se me acercó, me dio su tarjeta, y me dijo: ‘¿Tú quieres grabar un disco? Veme a ver’... pensé que era mentira pero de todos modos le llamé, me citó a un ensayo, ensayé con la orquesta de Pastrana y grabé mi primer disco con Cotique Records”, rememora Miranda.

Así empezó la carrera discográfica de Miranda, que ahora suma más de 40 discos de salsa algunos de los cuales son fundamentales en la historia del género como Abran paso! (1972), Así se compone un son (1973), Con mi viejo amigo (1976), No voy al festival (1977) y Sabor, sentimiento y pueblo (1978).

Luego de grabar con Pastrana en Cotique Records, Miranda fue contratado por la que, en aquel entonces, fue la compañía de salsa más importante del mundo, Fania Records, que tenía entre sus artistas leyendas como la cantante cubana Celia Cruz, el poeta de la salsa, el panameño Rubén Blades, el pianista estadounidense Larry Harlow, el pianista puertorriqueño Eddie Palmieri, el timbalero puertorriqueño Tito Puente y el afamado cantante puertorriqueño de salsa Héctor Lavoe quien, con el tiempo, se convirtió en el mejor amigo de Miranda.

“Al tiempo de estar con la orquesta de Pastrana, Harlow me escuchó y alguien de su oficina me llamó para hacerme una audición. ¡Imagínate, en aquel tiempo la Larry Harlow Orquesta era una de las más importantes de Fania Records! A mí me sorprendió la llamada, me sacudió”, cuenta Miranda.

Pese al impacto, Miranda, con apenas 18 años, se fue hasta la casa de Harlow, quien lo citó para hacerle una prueba.

“Llegué a aquella casa... y quien me abrió la puerta fue (el legendario cantante puertorriqueño de salsa) Ismael Rivera... Cuando yo vi a ese señor, por poco me muero”, recuerda Miranda entre risas. “Se me pararon los pelos, me senté en un sofá temblando, con la boca seca”.

Harlow lo invitó a cantar, con el acompañamiento de piano solamente, y así ensayaron durante una hora.

“Cuando terminé de cantar, Rivera, que había estado escuchando todo muy serio, se paró y le dijo a Harlow: ‘Larry, quédate con este muchacho, que va a ser muy bueno’. Ahí comencé con la orquesta de Larry y firmé con la Fania”, detalla Miranda.

Niño Bonito

Cuando Miranda ya era cantante de la orquesta Fania All Star, que reunía a los mejores músicos de la compañía, se ganó el apodo de El Niño Bonito de la Salsa por llegar tarde a un ensayo.

“Llegué tarde a un ensayo con la Fania All Star... y (el flautista y saxofonista dominicano) Johnny Pacheco dijo con sorna: ‘Miren al niño bonito, cree que tenemos su tiempo y puede llegar tarde’. Ahí se me quedó el apodo”, revela el cantante.

Miranda, quien además de salsa ha cantado ritmos como son y boleros, dice que la clave para interpretar música antillana no es la voz, sino “la pasión con que lo haces... cuando tú la sientes, es fácil”.

david.dorantes@chron.com

Twitter: @HDaviddorantes