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Policía de Egipto se declara en huelga


MAGGIE MICHAEL /AP | 3/8/2013, 6:26 p.m.
Policía de Egipto se declara en huelga
Jóvenes egipcios lloran durante el funeral de Abd Alhaleem Mohanna, de 23 años, quien murió el 5 de marzo del 2013 en un enfrentamiento con la policía antimotines en Port Said, Egipto, el 8 de marzo del 2013. Las fuerzas policiales se ausentado de las calles de esta inestable ciudad a orillas del Canal de Suez, cediendo la vigilancia de seguridad a los militares después de una convulsionada semana en que murieron varias personas. (Foto AP/Khalil Hamra) |

EL CAIRO, Egipto - Después de meses de enfrentarse a jóvenes manifestantes indignados con el gobierno de Mohamed Morsi, las fuerzas policiales de Egipto han tenido suficiente.

Unidades policiales en todo el país se han amotinado, se han declarado en huelga o han realizado protestas, acusando al gobierno islamista de usarlas para combatir a sus opositores. Furiosos policías antimotines encerraron a su comandante de más alto rango en un campamento durante horas y otros miles se negaron a que se les emplace para reprimir a los manifestantes callejeros en otras ciudades de la desembocadura del río Nilo.

Los policías desobedecieron las órdenes para asegurar la ruta que cubre Morsi desde el palacio presidencial hasta su residencia en el este del Cairo. Asimismo rechazaron darle protección a su residencia en una ciudad del Delta del Nilo y por lo menos en otras 10 provincias de todo el país. Los policías cerraron sus locales con cadenas y candados.

"Esta es la primera vez que vemos protestas de esta dimensión", afirmó el capitán Mohammed Shalabi que encabezó a un grupo de agentes y organizó una sentada frente a Media City en las afueras del Cairo.

"Hemos llegado a la peor situación y estamos cansados. El ministerio está desorganizado y nadie presta atención. En vez de ellos nos culpan de todo como si nos sentáramos con el presidente y el ministro a redactar las normas", agregó. "Nosotros sólo nos encargamos de que se cumplan las leyes".

Se reportó sobre la huelga de la policía y de las fuerzas antimotines en por lo menos 10 ciudades de las 29 provincias de Egipto, entre ellas, varias estaciones policiales de la capital, El Cairo.

En la capital, los policías se manifestaron frente al Ministerio del Interior, a cargo de las fuerzas de seguridad y exigieron la renuncia del ministro, su jefe.

La rebelión del 2011 que derrocó al presidente autoritario Hosni Mubarak ha provocado virtualmente el colapso de la policía y provocado un certero revés a la otrora temida autoridad en las calles. Los juicios contra 100 agentes de seguridad por la muerte de manifestantes durante el levantamiento han creado duda e inseguridad entre los policías para asumir sus funciones por temor a ser enjuiciados.

La frustración policial tiene lugar en momentos en que reina entre el público un ambiente cargado de animosidad, sospechas y profunda polarización.

El descontento policial llegó en enero a su peor nivel después de las protestas casi diarias durante los meses de noviembre y diciembre. Las manifestaciones se tornaron en campos de batalla con la policía en varias ciudades, dando como resultado la muerte de unas 70 personas.

La indignación de los agentes ha empeorado aún más por el proceso judicial contra nueve policías, algunos de alto rango, como parte de 73 acusados por la matanza de Port Said, donde un amotinamiento por un partido de fútbol conllevó a la muerte de 74 aficionados el año pasado.

La violencia se ha concentrado en Port Said dentro de las numerosas protestas en varias ciudades de Egipto desde fines de enero, y ha provocado interrogantes sobre el control del gobierno de Morsi. Al asediado presidente se le acusa de darle mayor poder a su propio grupo y reforzar un plan secreto para controlar las instituciones laicas de Egipto a fin de monopolizar el poder.

La policía a cargo de proteger la sede de la Hermandad Musulmana, que constituye la base del régimen de Morsi, se ha declarado en huelga, al igual que otros policías que integran la escolta motorizada del presidente.

En la ciudad de Alejandría, en el mar Mediterráneo, la policía cerró sus locales y colocó carteles en la puerta, que decían: "La policía y el pueblo están del mismo lado".