Multitudes siguen estoicas funeral de Chávez
VIVIAN SEQUERA /AP | 3/8/2013, 6:31 p.m.
CARACAS, VENEZUELA - Un soldado lanza botellas de agua desde un camión a los ansiosos brazos sudados que forman un manojo de extremidades.
El calor hace que la ropa se empape y las suelas de los zapatos se derritan mientras la gente puja por alcanzar alguna botella en medio de envases vacíos tirados por el suelo.
No se trata de una operación humanitaria tras un desastre natural a una ciudad paralizada: es la periferia de la manifestación que ocurre a las afueras de los funerales de Estado del presidente Hugo Chávez en Caracas.
En las calles cercanas, atiborradas de motorizados, vendedores ambulantes, personas que se acuestan sobre papel periódico en el césped de las aceras del Paseo de los Próceres, la amplia avenida que da acceso a la Academia Militar donde son velados los restos de Chávez, miles de personas hacen una fila de más de tres kilómetros para conseguir ver el cuerpo del dirigente.
El acceso al salón donde permanece fue cerrado al público para poder dar paso al funeral con más de una treintena de jefes de Estado y de gobierno.
Lejos del salón con los presidentes en elegantes trajes oscuros, tres mujeres con camisas rojas se protegen del sol bajo una única sombrilla; aún les quedan más de 1.000 metros para alcanzar la meta.
Parece una feria popular o una festividad nacional y casi el único momento de solemnidad es cuando la muchedumbre oye por enormes parlantes y ve en pantallas gigantes colocadas en distintos puntos que los presidentes se levantan para escuchar el himno nacional interpretado por una orquesta dirigida por el director venezolano Gustavo Dudamel.
Entonces reina el silencio por unos minutos y de las bocas de las tres mujeres salen las estrofas del himno.
Mónica Castillo, de 55 años y que limpia pisos en un hospital capitalino, se escurre las lágrimas, arregla su camiseta sobre la que lleva una foto de Chávez dentro de una bolsa plástica transparente, "es para que no se me dañé", dice y comenta con las otras dos mujeres a las que conoció haciendo la fila que el presidente Raúl Castro luce muy bien, que las hijas de Chávez en primera fila se ven tristes y que ya nunca volverán a "amar" a nadie más como al fallecido líder.
A lo largo de la extensa avenida, generalmente cerrada y sólo usada para desfiles militares, parlantes transmiten la misa del funeral y las tonadas de una orquesta militar.
Construido por el dictador Marco Pérez Jiménez (1952-1958) el paseo dividido en dos tramos, "Los ilustres" y "Los próceres", suma en total unos cinco kilómetros de largo y es una versión caribeña de Las Tullerías y los Campos Elíseos. El paseo venezolano fue inaugurado en 1956 y Los próceres tiene un tramo con graderías techadas a los lados para el público que asiste a los actos.
Esas graderías fueron una tabla de salvación para los que abandonaban brevemente la fila hacia la Academia Militar y buscaban protegerse del sol. Parcialmente cubiertas de botellas vacías de agua y jugos que reparten los militares pero también se venden a entre 1,5 y 3,9 dólares, las bancadas de cemento también sirvieron de cama para los más extenuados.













