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El acoso laboral puede ser sutil

Estas prácticas pueden ir mermando el ánimo y la capacidad de los empleados pero hay maneras de identificarlas

Ramón Clériga/ Agencia Reforma | 1/26/2013, 6 a.m.
El acoso laboral puede ser sutil

MÉXICO - Mucho se habla del acoso sexual en el trabajo, pero existen otras formas de acoso psicológico que pueden afectar a los empleados y su desempeño.

En este proceso, los actos del acosador, ya sea un supervisor u otro empleado, tienen un fin claro: que la persona acosada abandone su puesto.

El mecanismo usado puede ser desde un sutil trato diferente hasta abiertamente discriminatorio: mientras que para otros empleados hay buenos modos, para el acosado habrá intransigencias, ridiculizaciones y hasta gritos. El propósito es aislarlo.

Cualquiera puede ser víctima de este tipo de acoso, a veces basta con ser distinto a la mayoría del grupo, ya que muchas veces esto genera incomodidad en los demás. En contrapartida, los acosadores suelen ser manipuladores, expertos en la intriga, no muy brillantes, narcisistas y sin capacidad para ponerse en el lugar del otro, ya que los demás son sólo medios para llegar a sus fines.

Por lo general, son personas que se han movido en el medio laboral con recursos como mentiras y engaños. Sin embargo, se manejan en un plano ambiguo, ya que son capaces de desplegar un encanto social cuando conviene a sus intereses, lo que llega a disfrazar sus otros aspectos.

Es frecuente que no sean conscientes de que sus actos constituyen una situación de acoso laboral, porque padecen de un trastorno de personalidad significativo o son, a su vez, víctimas de una baja autoestima.

Ante una situación como ésta, los expertos aconsejan asesorarse con un psicólogo o, si lo amerita, buscar ayuda legal.

Identifica situaciones

Hay situaciones que pueden pasar desapercibidas, pero que son formas de acoso. Por ejemplo, si te asignan tareas que están por encima de tus competencias habituales o si hay un aumento en el volumen de las mismas sin la compensación o el tiempo adecuado para completarlas, o bien si son disminuidas considerablemente.

También puede ocurrir que te encomienden responsabilidades que te aíslen de tus compañeros o si éstos comienzan a hacerte el vacío instigados por el agresor.

Ignorar o impedir que se realicen tus propuestas puede ser otra forma de acoso, así como menospreciar tu trabajo o ridiculizarlo frente a otros.

Otro medio son los comentarios hirientes o irónicos sobre los orígenes, orientación sexual, creencias políticas o religiosas, la vida privada o la salud mental de una persona.

Los síntomas que delatan que alguien está siendo víctima de acoso son: dolores de cabeza, gastritis, desgano, insomnio, mayor cansancio del habitual, falta de concentración y pensamientos devaluatorios de sí mismo.

¿Qué hacer?

Si te sientes identificado con este tipo de acoso:
A Toma conciencia de lo que te está pasando y toma la decisión de hacer algo.
A Pide una explicación al agresor y háblalo con un superior o con la Oficina de Recursos Humanos.
A Responde a los ataques.
A Cuenta tu propia versión, sin victimizarte.
A Haz un relato por escrito de los hechos, de forma cronológica. Esto no sólo te servirá de alivio, sino te será útil si decides tomar otras medidas, como acudir a una instancia legal.
A Busca ayuda psicológica.
A Comenta lo que te pasa a tus seres queridos.
A No tomes tranquilizantes ni antidepresivos por tu cuenta.