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Nadie apoyó a María 
Sánchez


María 
Sánchez murió tras ser expulsada 
de un hospital por indocumentada, pero también sin apoyo de los activistas

Álvaro Ortiz | 1/20/2013, 6 a.m.
Nadie apoyó a María 
Sánchez
Luis Aguillón, acompañado por su hija, Melissa, y su madre, Blanca Aguillón, frente al féretro de su esposa, María Sánchez, al final del funeral que la familia llevó a cabo el 9 de enero en la Iglesia Cristo Rey de Houston. | Mayra Beltrán

HOUSTON - El día que le dijeron que no le operarían el tumor cervical que amenazaba con crecer incontrolablemente y que además tenía que irse del hospital por indocumentada, cambió la vida de la mexicana María Sánchez irremediablemente.

Y sin embargo, a pesar de que desde ese momento los medios de comunicación se hicieron eco del caso, ni Sánchez ni su marido, el también mexicano Luis Aguillón, recibieron ayuda de los activistas comunitarios de Houston.

Tras haber sido originalmente aceptada a fines de 2010 en el University of Texas Medical Branch (UTMB, por sus siglas en inglés) de Galveston para quitarle el tumor, la administración del hospital echó marcha atrás y le comunicó en enero de 2011 que no podía atenderla por su estatus, además de recomendarle que se fuera a operar a México, según fuentes cercanas a Sánchez.

A partir de ahí, tanto Sánchez como su marido, Luis Aguillón, peregrinaron por varios hospitales hasta que finalmente el Ben Taub de Houston la admitió, cuando ya era tarde para intervenir.

El resultado de la cadena de infortunios, incluyendo la negativa del gobierno de Estados Unidos a conceder una visa humanitaria a los padres de Sánchez, residentes en México, para despedirse de su hija en Houston, fue la trágica muerte de la inmigrante el pasado 6 de enero, tras un largo proceso de agonía.

Aguillón no sólo ha enviudado, también ha quedado a cargo de la hija de ambos, Melissa, de 5 años.

“Se supone que esas organizaciones son para ayudar a gente que necesita ayuda pero, como le digo, a mí me contactaron ellos pero de ahí ya no se supo nada”, dice Aguillón, de 37 años y con residencia legal, en referencia a la ausencia de grupos de activistas durante el proceso angustioso de encontrar hospital para Sánchez tras su expulsión de UTMB.

Aguillón afirma que en el verano de 2011 recibió una llamada telefónica de un hombre que se identificó como miembro de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC).

“Me hablaron a mí. Y yo le dije. Le platiqué... Y después me habló de la dirección, y se la di y todo, y después no vino, y después yo le marcaba y no me contestaba”, se lamenta el viudo de Sánchez.

Pero la situación de Sánchez había cobrado notoriedad ya que el diario Houston Chronicle y las cadenas de televisión en español Univision y Telemundo habían cubierto el caso, por lo que Aguillón entiende que era obvio que necesitaban ayuda. “Salió en los medios”, sentencia.

Herlinda García, directora de la oficina de LULAC en Houston que coordina el Distrito 8, reconoce que ningún miembro de su equipo se involucró en el caso, mientras que Silvia González, que colabora en la oficina del Distrito 18, dice: “He hablado con varias personas de las oficinas del Distrito 8 y del Distrito 18 y, según su memoria, nadie estuvo involucrado en el caso de María Sánchez”.

Francisco Argüelles, miembro de Houston Unido, una coalición de organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes, recuerda que en 2011 Joe Compian, un trabajador social de Galveston que colabora con las organizaciones Jesse Tree y Gulf Coast Interfaith y que en su día ayudó a Aguillón a buscar tratamiento en Houston, le pidió consejo.