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Reggaetón cubano entre la prohibición y el debate


ANDREA RODRIGUEZ / AP | 1/7/2013, 3:10 p.m.
Reggaetón cubano entre la prohibición y el debate
En imagen del 4 de enero de 2013, Yadisbel Ruiz, de 17 años, lee los titulos de las canciones de un álbum de reggaetón en una tienda de música y peliculas instalada en el interior de un hogar en La Habana, Cuba. Las autoridades cubanas anunciaron recientemente sanciones para quienes se propasen con las letras y espectáculos. | Franklin Reyes / AP

LA HABANA - Eran las diez de la noche de un sábado y la habanera calle 23 parecía reventar a puro reggaetón. Alrededor de la tarima en el centro de la Plaza Mariana Grajales jóvenes varones de pantalones caídos y chicas en minifaldas bailaban manos arriba con movimientos sexualmente explícitos, entre aplausos, bromas y gestos de aprobación.

Las escenas de "perreo" -como se denomina popularmente a este baile- no eran una novedad pues la propia televisión cubana se pasó todo el año mostrando vídeos con imágenes fuertes y letras subidas de tono.

La fiesta de este tipo de reggaetón, no obstante, puede que no dure mucho: las autoridades, finalmente, amenazaron con censurar las letras de los temas más fuertes, calificándolos de ofensivos y banales.

"Ya se decidió", dijo cortante el director del Instituto Cubano de Radio y Televisión, Danilo Sirio López, ante diputados reunidos en diciembre para la última sesión del 2012. "No se pone un número más grosero, no se pone un número más banal, no se pone un número de letra ofensiva y tampoco video-clips que atenten o denigren la imagen de la mujer", agregó.

Las autoridades no están dispuestas a permitir un fenómeno que llena de "vulgaridad" y "mediocridad" la música cubana, dijo el presidente del Instituto Cubano de la Música, Orlando Vistel.

Vistel indicó en noviembre que se establecieron sanciones -que no se especificaron-, para quienes se propasen con las letras y espectáculos; se depuraron los catálogos de las casas discográficas estatales -las más poderosas-, y se estudia una ley específica para regular los espacios sonoros, aunque no se ofrecieron detalles de esta norma.

"Obviamente, cada quien es libre de escuchar en su privacidad la música que desee, pero esa libertad no incluye el derecho de reproducirla y difundirla en restoranes y cafeterías estatales o particulares, ómnibus para el transporte de pasajeros y espacios públicos en general", advirtió Vistel.

Medios oficiales aseguraron que organizaciones sociales como la Federación de Mujeres Cubanas se había quejado por el contenido de algunos reggaetones.

Resta por verse el impacto de la medida.

Por ahora, la radio y la televisión pusieron reggaetones de letras más suaves, pero en las calles se sigue escuchando temas como "Quimba pa' que suene", de "Los Principales", cuya letra dice: "hoy me levanté con ganas y no había nadie en la casita, menos mal que tengo a Manuela, menos mal que tengo a Manuelita... te digo que es señorita".

El tema -el más de moda en la temporada- fue también publicitado en el portal YouTube como "el nuevo Himno de la juventud cubana" y su música pegajosa se escuchó a todo volumen a lo largo del 2012 en fiestas familiares, actos escolares y eventos varios.

"El reggaetón es una música que refleja mucho la época que se está viviendo. Epoca de marginalidades y marginaciones", expresó en entrevista con AP el promotor cultural cubano Roberto Zurbano, de la Casa de las Américas, organización oficial que promueve las artes y las relaciones culturales con otras naciones.

"En general el reggaetón tiene que ver con la gente pobre del Caribe. Con su pobreza, violencia, precariedad, machismo, la avalancha de la TV, del consumismo, de la falta de valores", agregó Zurbano, para quien incluso Cuba, con su singular modelo económico, no está exenta de estos fenómenos sociales.