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Programa para desamparados de la policía de Houston no sólo contempla el cumplimiento de las leyes


JAMES PINKERTON | 1/7/2013, 11:19 a.m.
Programa para desamparados de la policía de Houston no sólo contempla el cumplimiento de las leyes

HOUSTON - Trabajadores encargados del equipo de contacto con personas sin hogar pasan su días con la población de desamparados en la ciudad para hacer cumplir ciertas ordenanzas, investigar delitos cometidos contra esos individuos y cometidos por algunos de ellos, así como trabajando para ubicar a la mayor cantidad posible en viviendas decentes.

En la actualidad, esos trabajadores están en colaboración con especialistas en salud mental capacitados para lidiar con las personas sin hogar y con la policía como parte de un nuevo enfoque que, según dirigentes citadinos, es un reconocimiento de que muchos de los que viven en las calles no son criminales.

“¿Por qué poner a policías a hacer esto? Porque a menudo los policías son los primeros que reciben llamadas”, dijo la alcaldesa Annise Parker. “Hay propietarios molestos en el downtown (de Houston) quienes dicen que hay alguien que duerme a la entrada de sus propiedades y que hagamos algo, o que alguien se orina en su edificio. Esas personas no deben estar en la cárcel, necesitan ayuda”.

Deirdre Kimble-Charles, trabajadora social de la Autoridad de Retraso y Salud Mental del Condado de Harris asignada al equipo especial. Según Kimble-Charles, el 60 por ciento de las personas sin hogar padece algún tipo de trastorno mental y muchos han buscado ayuda con anterioridad.

“No han recibido tratamiento porque viven en las calles y no toman sus medicamentos porque les dan sueño, los desorientan y los confunden, y tienen miedo de que les roben o los golpeen”, explicó Kimble-Charles, quien agregó que incluso algunas veces les roban los medicamentos.

El agente Jaime Giraldo, miembro del equipo especial, expresó que la batalla para detener el flujo de personas sin hogar en Houston es constante. La última tendencia preocupante, según Giraldo, es el número creciente de jóvenes veteranos de guerra que se quedan sin techo, muchos de los cuales padecen el síndrome de estrés postraumático. Según una estimación, la ciudad tiene entre 7,000 y 12,000 personas sin techo.

Desde la creación del equipo especial para atender a los desamparados en enero de 2011, sus miembros han logrado trasladar a 207 individuos sin hogar a viviendas, según Giraldo. Pero en diciembre, el equipo tuvo que llegar a un acuerdo psiquiátrico debido a un desamparado llamado “Marcus” que sufre delirios y cree estar cubierto por arañas que lo pican.

“No sólo damos solución al asunto de las personas sin hogar sino a la razón por la que viven en las calles, ya sea por problemas mentales o abuso de sustancias”, explicó Giraldo. “Tenemos proveedores que pueden ayudarlos. Hemos tenido mucho éxito con eso”.