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Tax The Wolf, aullidos de rock psicodélico desde Houston


El grupo houstoniano, una de las cartas fuertes del rock 
bilingüe 
local, alista 
su segundo 
disco con 
temas nuevos

David Dorantes | 1/6/2013, 6 a.m.
Tax The Wolf, aullidos de rock psicodélico desde Houston
Tax The Wolf, ahora como trío, está integrado por Mario Rodríguez (izq. a der.), Johnathan Presas y Adrián Graniel. | (Foto: Eric Kayne / Para La Voz)

HOUSTON- Tax the Wolf es uno de los buques insignia del rock bilingüe de Houston, en español e inglés, y no le teme a asumir riesgos sonoros. Su música es un cruce de caminos en el que se encuentran la psicodelia, el funk, el ruido experimental, la música popular mexicana y una pátina de pop.

Ahora como trío, después de ser quinteto, Tax the Wolf alista la grabación del que será su segundo disco, el cual saldrá a la venta en abril con nuevo material original. Aún sin nombre oficial, el grupo maneja el de Dabbling in the Dark Arts como posibilidad, que es también el título de uno de sus nuevos temas.

“Lo que pasó, por lo que ahora somos trío, es que los otros dos miembros del grupo... no estaban tan interesados en las nuevas ideas, en tratar de sacar más canciones. Creo que nuestras metas eran diferentes”, explica Mario Rodríguez, vocalista y bajista de Tax The Wolf.

Junto a Rodríguez completan a Tax The Wolf Johnathan Presas (guitarra y trompeta) y Adrián Graniel (guitarra, batería y percusiones). Todos son de ascendencia mexicana, y todos apenas rebasan los 20 años.

Desde la escuela

Tax the Wolf se formó hace cinco años en los pasillos y aulas de la preparatoria César Chávez, en el este de Houston, cuando en charlas de pasillo y cafetería los jóvenes descubrieron su pasión compartida por el rock con una visión abierta a otros géneros.

Los otros dos miembros originales de la banda eran Rogelio Benítez (teclados y percusiones) y Alan Garza (guitarra), quienes dejaron el grupo el año pasado.

Desde que saltó al escenario de lugares de rock como el Continental Club, Warehouse Live o Fitzgerald´s, Tax the Wolf se reveló como una banda que tomaba riesgos mayúsculos en sus fusiones en canciones como War Machines of 1964, Hold the Sun, Linus Forest of Adventures, Sirens of War y Safety and Sorry Bastards, caracterizadas por letras con un alto compromiso sociopolítico pacifista y con reflexiones existencialistas sobre el sentido de la vida.

El eclecticismo sonoro de Tax the Wolf se explica porque los integrantes del grupo reconocen influencia de bandas y artistas muy diferentes entre sí: Pink Floyd, Café Tacvba, Radiohead, Red Hot Chili Peppers, Tom Waits y Led Zeppelin, entre otros.

“La música, y todo el negocio de la música, es muy pesado. Es como tener cuatro novias y no siempre estar de acuerdo. Pero, aparte de eso, hay temporadas muy buenas, muy creativas. Es muy complejo y no podría dar una respuesta simple. Pero si uno quiere realmente, siempre se puede seguir haciendo buena música”, explica Graniel sobre el por qué los tres músicos de la banda, pese a las separaciones, siguen juntos.

Por su parte, Presas dice, secundando a Graniel: “La música en sí resuelve todos los problemas... cada quien pone de su arte y su música y al final de cuentas todos estamos contentos con el resultado en las canciones nuevas”.

Sonido intacto

Lo que sigue intacto en el sonido de Tax the Wolf es su característico rock psicodélico y con mucha distorsión en las guitarras y cambios súbitos de ritmo en las percusiones.