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Los ‘dreamers’ amplían sus demandas para beneficiar a otros indocumentados


Sus nuevas exigencias incluyen la legalización para sus familiares, acceso al sistema de salud y libertad para viajar.

Olivia P. Tallet | 1/6/2013, 6 a.m.
Los ‘dreamers’ amplían sus demandas para beneficiar a otros indocumentados
Pamela Reséndiz, representante en Texas del comité nacional de la red United We Dream, llegó a Estados Unidos con nueve años como indocumentada, es licenciada en Ciencias Polìticas y ha conseguido entrar en DACA. | Johnny Hanson

Pamela Reséndez, líder de la red United We Dream en Texas, habla de la plataforma de la organización para 2013

HOUSTON - Encontraron un respiro en la Acción Diferida, que les permite vivir en Estados Unidos por dos años, pero eso no sólo no ha sido un fin sino que les ha servido para utilizarlo como plataforma para exigir más.

La norma legal anunciada por el presidnete Barack Obama el año pasado (DACA, por sus siglas en inglés) permite a los dreamers, o jóvenes indocumentados que llegaron de niños, permanecer en el país por dos años con un permiso de trabajo.

Ellos ven esa oportunidad como una lanzadera para exigir varios puntos de una agenda que incluye que sus padres indocumentados tampoco sean deportados y puedan tener licencias de manejo, que ellos tengan acceso a la salud dentro de la nueva ley de salud llamada popularmente Obamacare, o que puedan entrar y salir libremente del país.

“Nosotros ya no estamos pidiendo sólo por un Dream Act o acceso a la educación”, dice Pamela Reséndiz, líder en Texas de una de las principales redes nacionales de dreamers, United We Dream, en referencia al proyecto de ley nunca aprobado para legalizar permanentemente a los dreamers.“También estamos tratando de luchar por nuestras familias y ganar un camino a la ciudadanía”.

Ya no se trata simplemente de un grupo de chicos pidiendo ciertos derechos, matiza Reséndiz: “es toda nuestra comunidad demandando lo que nosotros como seres humanos debemos tener”.

La red, que incluye unas 53 organizaciones de más de 30 estados del país, ha ampliado su plataforma después de las elecciones de noviembre con el fin de superar la exigencia única de la aprobación del Dream Act y pedir como objetivo final la ciudadanía para los alrededor de 11 millones de indocumentados que hay en el país.

Es decir, algo muy cercano a una reforma inmigratoria, aunque ellos no lo definen así.

“No estamos hablando específicamente de una reforma inmigratoria (sino) de una plataforma con los puntos que nosotros como comunidad de indocumentados queremos”, insiste Reséndiz, mexicana y graduada en Ciencias Políticas. La dreamer, que ha sido aprobada para DACA, colabora en Austin con la organización de defensa de derechos civiles Mexican American Legal Defense and Educational Found (MALDEF).

“No tiene necesariamente que estar etiquetado dentro de una reforma, o amnistía, o reforma inmigratoria amplia. Para nosotros significa simplemente el derecho a expresar y demandar los derechos que merecemos como seres humanos”, explica.

Largo recorrido

El Dream Act ha tenido varias versiones, pero ninguna de ellas, incluida la más reciente, de 2010, ha sido aprobada en el Congreso.

Todas están orientadas a proveer la regularización de los chicos que fueron traídos ilegalmente al país por sus padres cuando eran menores de edad y que además de haberse criado aquí como estadounidenses tienen un título universitario o están en las Fuerzas Armadas.

Hasta ahora, el movimiento de los dreamers ha estado enfocado exclusivamente en ellos mismos y en su reclamo de que ellos no violaron ninguna ley ya que fueron traídos al país como niños.

Su principal reclamo durante los años previos a las elecciones presidenciales de noviembre de 2012 y en ese mismo año fue el derecho a vivir sin temor a ser deportados y a poder trabajar después de graduarse en la universidad.