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Carlos Correa: un diamante en bruto

Tercera entrega de una serie sobre los Astros en Latinoamérica: un joven talentoso

Brian T. Smith | 1/6/2013, 6 a.m.
Carlos Correa: un diamante en bruto
Correa, en el pasado campamento de primavera. | Mayra Beltrán

Ponce, Puerto Rico — Tres grandes banderas ondeaban bajo el brillante sol vespertino, colgadas en lo alto de postes sobre la pared que rodea al campo de juego del estadio Francisco Montaner.

Una bandera representa a Estados Unidos, otra a Puerto Rico y la última a la ciudad de Ponce, en el sur de la isla caribeña.

Carlos Correa toma posición frente a las tres. Con tranquilidad, patea la tierra a su alrededor. Camina por el exterior del infield y luego dobla las rodillas y espera.

Una línea sale hacia la izquierda de Correa. El torpedero es la imagen de la calma. Atrapa la bola, empuña y dispara. El bateador queda fuera. El trabajo de Correa está hecho. Se desliza hacia el refugio de los Gigantes de Carolina luciendo mayor de 18 años y maduro para su breve carrera de seis meses como jugador profesional de béisbol.

Al prospecto número uno de los Astros y la primera selección general del draft de aficionados de 2012 le faltan probablemente tres años para tener espacio en la segunda o tercera base del Minute Maid Park. El año estimado para que él llegue a esas posiciones es 2015 y el director general de los Astros, Jeff Luhnow, está renuente a presionarlo o apresurarlo.

Más maduro

Alcanza con pasar unas horas en su pueblo natal, Santa Isabel, a menos de 30 minutos de Ponce, para que sea evidente que el futuro de este jugador está por delante de lo previsto con respecto a su madurez y confianza.

“Se me olvida todo y sólo trato de concentrarme en lo que tengo que hacer en el campo”, dice Correa sobre su participación en la Liga de Invierno de Puerto Rico con los Gigantes de Carolina. “Es bueno estar aquí y muy agradable (…) Juegas de noche y frente a tus seguidores”.

El manager de los Gigantes, Edwin Rodríguez, quien dirigió a los Marlins de Florida en las Grandes Ligas en 2010-2011, ve a Correa como un buen jugador que tiene que ponerse a la par de su prometedor talento.

“En las primeras dos semanas le costó y parecía un poco confundido. Pero luego ha mejorado al bate”, dice Rodríguez. “La ha pasado bien y se ha integrado al grupo”.

Cuando Rodríguez asignó a Correa para un juego al principio de temporada, la mayor esperanza de los Astros no se turbó. En vez de eso, se puso a estudiar a otros jugadores y asimiló una nueva perspectiva.

El cátcher de los Astros Carlos Corporán, compañero de Correa en los Gigantes, dijo, por ejemplo, que el joven torpedero está más preparado mentalmente para la rutina diaria del béisbol que la mayoría de los veteranos de las ligas menores.

Por su parte, el veterano lanzador Scott Kazmir cree que Correa ya está aprendiendo a evadir los baches que han afectado a muchos jovenes seleccionados para equipos de las Grandes Ligas.

“Es algo difícil de manejar, (pero) tiene la cabeza bien puesta sobre sus hombros. Está haciendo todo lo que se supone que tiene que hacer y trabaja muy duro todos los días”, dice Kazmir, selección general 15 de los Mets de Nueva York en 2002 y oriundo de Houston, que lanzó la última vez en las Grandes Ligas en 2011 para los Angelinos.