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Hay acuerdo fiscal pero la batalla sigue


El tema de los impuestos fue resuelto, sin embargo, el de los gastos está pendiente

The Washington Post / MCT | 1/5/2013, 6 a.m.
Hay acuerdo fiscal pero la batalla sigue
Las luces del Capitolio permanecieron encendidas el martes, mientras la Cámara Baja analizaba el acuerdo para evitar el llamado precipicio fiscal. | Jacquelyn Martin / AP

Con un proyecto de ley aprobado esta semana por el Congreso para evitar el llamado precipicio fiscal, el presidente Barack Obama logró lo que había propuesto en su campaña: elevar los impuestos a los estadounidenses adinerados como uno de los mecanismos para enfrentar el déficit fiscal.

Sin embargo, el acuerdo fue parcial, pues quedaron pendientes los recortes de gastos automáticos al gasto gubernamental en defensa y otros programas que deberán ser resueltos en los próximos dos meses, lo que augura otra dura batalla entre la Casa Blanca y los legisladores republicanos.

El proyecto de ley aprobado el martes permite un alza de impuestos para las personas con ingresos de más de 400,000 dólares al año y para las parejas que ganen más de 450,000 dólares.

Sin embargo, también afecta a la clase media, ya que la decisión de no revocar un previsto aumento en el impuesto a la nómina que sirve para financiar la Seguridad Social, significa que un 77 por ciento de los hogares pagará al gobierno una porción mayor de sus ingresos. Por ejemplo, una familia que perciba 50,000 dólares anuales en 2013 pagará unos 1,000 dólares más al año en impuestos sobre la nómina.

Aun así, el pacto también renueva los créditos tributarios para las familias de bajos recursos y para los estudiantes universitarios, además de que extiende el seguro por desempleo.

Bueno para los latinos

Para Janet Murguía, presidenta ejecutiva del Consejo Nacional de La Raza, el acuerdo “es un fuerte primer paso hacia garantizar que la carga de la reducción del déficit sea compartida de forma más justa, sin perjudicar la salud de nuestra economía y la seguridad financiera de los latinos y otras comunidades vulnerables”.

El acuerdo también fue respaldado por los senadores republicanos de Texas Kay Bailey Hutchison y John Cornyn, y los nueve representantes demócratas del estado.

Sin embargo, el proyecto de ley solamente abordó los asuntos más apremiantes de la tormenta fiscal y el nuevo Congreso tendrá que empezar de inmediato a negociar otro acuerdo.

Esa batalla tendrá como objetivo la reducción a largo plazo del déficit y el incremento del límite de la deuda nacional antes de que el gobierno se quede sin fondos para pagar sus facturas, algo que sucedería entre finales de febrero y marzo.

La persistente batalla por el gasto gubernamental, que ya ha consumido a Washington por dos años, amenaza con obstruir otras prioridades legislativas de Obama, como la reforma inmigratoria y el control de armas.

Además, para llegar al acuerdo, el presidente tuvo que aceptar menos ingresos nuevos de los que quería. En su campaña de reelección, el mandatario había pedido alzas de impuestos para quienes ganaran más de 250,000 dólares al año. En general, el acuerdo prevé recaudar unos 620,000 millones de dólares en nuevos ingresos en los próximos 10 años, casi un billón menos de lo solicitado por Obama.

Sin esos ingresos adicionales, funcionarios de la Casa Blanca consideran que la nación tendría que enfrentar en algún momento recortes en la Seguridad Social, el Medicare y otros programas.