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La pena de muerte, cada vez menos usada


En 2012, el Condado de Harris, alguna vez 
considerado la capital de la pena de muerte, no sentenció a nadie a ser ejecutado

Mike Tolson | 1/2/2013, 12:25 p.m.
La pena de muerte, cada vez menos usada
Richard Dieter, del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, enfrenta la posibilidad de que el declive de ese tipo de castigo haga que su organización se torne obsoleta. | Mayra Beltrán

HOUSTON - Cuando Richard Dieter comenzó a divulgar informes anuales sobre la pena de muerte, utilizaba un lenguaje tan sutil como una alarma de incendio.

Las penas de muerte y las ejecuciones estaban fuera de control, sugería, y el futuro parecía sombrío para los preocupados con la pena capital.

“La perspectiva de más de 100 ejecuciones anuales parece probable en un futuro cercano”, fue lo que expresó Dieter en su primer informe anual sobre la pena de muerte, en 1995. “La aceleración en las ejecuciones por pena capital ha estado acompañada por una desregulación de la muerte, es decir, un desmantelamiento de las protecciones legales con las que tradicionalmente cuentan los condenados a la pena máxima en el estado”.

La predicción estuvo a punto de convertirse en realidad. En 1999, se ejecutaron 98 sentencias de pena capital. Sin embargo, luego ocurrió algo singular: en la década siguiente, la pena de muerte perdió su atractivo.

Tanto es así que cuando el Centro de Información sobre la Pena de Muerte emitió su informe de 2012, el tono fue totalmente diferente. Ya no expresaba un sentido de urgencia. De hecho, sus conclusiones planteaban incógnitas acerca de por cuánto tiempo más se necesitarían esos informes anuales.

“La pena de muerte parece ser un componente cada vez más irrelevante de nuestro sistema de justicia penal”, indica la oración final del informe.

Aunque el Centro de Información sobre la Pena de Muerte sirve de fuente de información confiable con una útil base de datos y parámetros estadísticos, no hay duda de su tendencia. Dieter y su personal se oponen a la pena de muerte. Cuando asumió su puesto en 1992, dos años después de la fundación del centro, Dieter vio un panorama jurídico en el que la pena de muerte era uno de los principales componentes del sistema penal.

Pruebas de ADN

Liderada por Texas y sobre todo por el Condado de Harris, la maquinaria de la pena capital era tan potente que el apoyo para ese castigo era una cuestión de fe para los políticos conservadores y un requisito virtual para cualquiera que aspirara a un puesto de fiscal de distrito o alguacil en los estados que aprueban la pena de muerte.

Después se produjo una ola de liberaciones de individuos condenados a la pena de muerte debido a pruebas de ADN y hubo un mayor escrutinio de las sentencias por los denominados proyectos de inocencia. Al mismo tiempo, la pena a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional se convirtió en una opción universal, así como los problemas presupuestarios se tornaron en un conflicto general.

La Corte Suprema de Estados Unidos erosionó el sistema de pena capital y a sus condenados al prohibir la ejecución de retrasados mentales y de menores de 18 años cuando cometieron sus crímenes. En la última década, el menor número de delitos y asesinatos, que refleja cambios poblacionales y leyes más estrictas, enfocó la atención pública en otras áreas.

En 2012, la cifra de ejecuciones totalizó 43, la misma que en 2011, lo que equivale a la mitad del total en 2000. Sólo nueve estados realizaron ejecuciones este año y sólo cuatro realizaron más de tres. Texas tuvo la delantera, con 15 ejecuciones.