El béisbol ayuda a Corporán a superar momento difícil
Reportaje especial: Astros en Latinoamérica
Brian T. Smith | 1/2/2013, 11:28 a.m.
Ponce, Puerto Rico — El dolor del beisbolista puertorriqueño Carlos Corporán nunca desaparecerá por completo.
Nunca podrá olvidar su pérdida. Siempre habrá una parte adolorida dentro de sí, preguntas sin respuestas, una ausencia impensable y la sensación de que su vida nunca volverá a ser igual.
Han pasado más de dos meses desde que Corporán y su esposa Stephanie perdieran a su pequeño hijo Carlos Jr., de 16 meses, el 13 de octubre.
El bebé fue sometido a cuatro cirugías de corazón y luego perdió su lucha por la vida.
Las fotos familiares sirven para recordar al catcher de los Astros que su hijo se ha ido para siempre. Algunas veces, la vida hogareña no resulta la salvación como se espera.
“Es como todo, por cada dos días buenos, tenemos uno malo”, expresó Corporán, de 28 años, durante una entrevista reciente en el estadio Francisco Montaner.
Sin embargo, el béisbol ha llevado al apasionado y orgulloso Corporán de su país natal a Estados Unidos y le ha proporcionado una vida que una vez pensó que para él sería imposible.
Ahora, lenta y gradualmente, el béisbol está sacando a Corporán de la angustia y los días de profundo pesar.
“Cuando juego al béisbol lo hago con pasión, juego con mi corazón. No pienso en nada más. Cuando estoy en el campo me olvido de todo. Este es el juego que adoro”, expresó Corporán antes de una victoria de 3-1 de los Gigantes de Carolina frente a los Leones de Ponce durante un partido de la liga de invierno en Puerto Rico.
Perspectivas
Su pasión se puso de manifiesto antes de ese partido.
La voz de Corporán era suave y a veces sus ojos se empañaban cuando hablaba de la muerte de su hijo, pero discutió la pérdida abiertamente y aplicó el principio de la vida da y la vida quita para compensar lo inimaginable.
“Eso podía pasar en cualquier momento. ¿Tan pronto? No, pero así es Dios”, dijo Corporán. “Esa fue la decisión de Dios, eso pasa en la vida y disfrutamos cada minuto de ella. Cada día celebramos la vida como si fuera un año”.
“Hicimos todo lo posible… Nos sentimos satisfechos con lo que hicimos por él y él siempre estará en nuestros corazones, siempre será el número uno. Así es la vida, tú sabes”, agregó.
La vida emergió de Corporán durante un partido de la liga invernal, con poca asistencia de público, donde también estuvieron el legendario ex pelotero de los Astros José Cruz, sentado detrás del plato, y el prospecto Carlos Correa, que se desempeñó bien como torpedero.
Corporán bromeó con sus compañeros de equipo durante la práctica de bateo, sonreía radiantemente mientras hablaba en español. Su risa era más sonora que la de cualquiera y sus chistes eran subidos de tono.
Cuando el equipo de Carolina tuvo una ventaja de 1-0 la frustración de Corporán, después de un batazo hacia el jardín izquierdo, quedó borrada de inmediato.
Comenzó a correr y pasó a Correa, quien estaba esperando su turno al bate, dio un salto y gritó con los brazos en alto después de una carrera impulsada por los Gigantes.













