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Benedicto XVI: Soy un simple peregrino

NICOLE WINFIELD Y FRANCES D'EMILIO /AP | 2/28/2013, 12:16 p.m.
Benedicto XVI: Soy un simple peregrino
Foto de archivo del Papa Benedicto XVI. | GREGORIO BORGIA/AP

CASTEL GANDOLFO, ITALIA - El papa Benedicto XVI saludó a los fieles por última vez como pontífice, al decir a la multitud congregada frente a la residencia veraniega que inicia la última etapa de su vida como un "simple peregrino", horas antes de en el primer papa en renunciar en 600 años.

Benedicto arribó a Castel Gandolfo tras una emotiva despedida del Vaticano, donde se despidió de la curia vaticana en el patio del Palacio Apostólico. Su colaborador más estrecho lloraba, y la Guardia Suiza lo acompañó en posición de firmes.

Sonaron las campanas cuando el helicóptero con Benedicto a bordo sobrevoló la Plaza de San Pedro. Sonaron nuevamente cuando arribó a la población de las afueras, donde la Piazza central estaba atestada de gente ávida por tomar fotos del momento histórico.

Horas antes, Benedicto prometió su "reverencia y obediencia incondicionales" a su sucesor en sus palabras finales a los cardenales el jueves, una despedida conmovedora y poderosa horas antes de que se convierta

En una alocución imprevista en la Sala Clementina del Vaticano, adornada con frescos, el pontífice pareció tratar de restar importancia a preocupaciones sobre posibles conflictos a consecuencia de la peculiar situación de que existan a la vez un papa en funciones y otro retirado.

También emitió varias instrucciones finales a los "príncipes" de la Iglesia que escogerán a su sucesor, exhortándolos a ser más unidos cuando se reúnan para escoger al 266to líder de los 1.200 millones de católicos del mundo.

"Que el Colegio Cardenalicio funcione como una orquesta, con diversidad -una expresión de la Iglesia universal- que siempre apunte a un acuerdo superior y armonioso", dijo.

Fue una clara referencia a las profundas divisiones internas que han salido a relucir en meses recientes tras la publicación de documentos sensibles del Vaticano que expusieron batallas por el poder y alegaciones de corrupción en la Santa Sede.

El momento fue tan singular como la decisión de Benedicto XVI de retirarse. El papa de 85 años, con su capa de terciopelo rojo y con un bastón, se despidió de sus asesores más cercanos y de los cardenales, quienes se inclinaron a besar su anillo del pescador por última vez.

Algunos parecieron emocionados en ese momento, pero por lo demás pareció ser una actividad normal, en que los cardenales conversaban en los laterales mientras esperaban su turno para decirle adiós.

Benedicto XVI dijo que oraría por los cardenales en los próximos días mientras discutan los temas que enfrenta la Iglesia, las cualidades que son necesarias en un nuevo papa y sus preparativos para incorporarse el cónclave secreto para elegirlo.

"Entre ustedes está también el futuro papa, a quien hoy prometo mi reverencia y obediencia incondicionales", expresó Benedicto XVI en su última audiencia.

La decisión del papa de retirarse a vivir en el Vaticano, a que lo llamen "papa emérito" y "Su Santidad" y de vestir la sotana blanca asociada con el papado, ha profundizado las preocupaciones sobre la sombra que pudiera proyectar sobre el próximo papa.

Pero Benedicto XVI ha tratado de aliviar esas preocupaciones durante las últimas dos semanas, expresando que una vez retirado estaría "oculto del mundo" y llevaría una vida de oración.