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La reforma, en manos del Senado: Casa Blanca


El gobierno de Obama dice que el proyecto debe venir del Congreso

JULIE PACE / AP | 2/24/2013, 6 a.m.
La reforma, en manos del Senado: Casa Blanca
Según los lineamientos filtrados por un diario, el plan de reforma inmigratoria de la Casa Blanca permitiría a los indocumentados obtener la residencia permanente tras ocho años, y luego podrían hacerse ciudadanos | John Moore / Getty Images

Washington, D.C. - La Casa Blanca intenta mantener el curso de las delicadas negociaciones de inmigración mientras que un destacado senador republicano ha criticado un proyecto de ley que asistentes del presidente Barack Obama preparan en caso de que las conversaciones en el Congreso se estanquen.

La oficina del senador republicano de Florida Marco Rubio expresó que el plan de Obama “ha inyectado más partidismo a un proceso que ya resulta muy difícil”.

La Casa Blanca, luego de que se filtraran datos de esa iniciativa el fin de semana a través del diario USA Today, insistió en que Obama quiere que el grupo bipartidista del Senado, del cual Rubio es parte, presente su propio proyecto de ley.

Obama habló el martes con Rubio para reiterar su compromiso con el proceso senatorial y dejar en claro que él tiene lista su propia legislación, según informó la Casa Blanca.

El mandatario también realizó llamadas a los senadores republicanos Lindsey Graham, de Carolina del Sur, y John McCain, de Arizona, dos de los legisladores involucrados en las negociaciones sobre inmigración.

“De hecho, el presidente prefiere que el proceso senatorial avance, que el grupo bipartidista de ocho integrantes tenga éxito y que produzcan un proyecto de ley que reciba el apoyo de demócratas y republicanos en el Senado”, expresó el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney.

Por buen camino

Fuentes del Senado dijeron el martes que las negociaciones bipartidistas avanzan bien y que no creían que la filtración de datos del proyecto de ley de Obama entorpeciera ese proceso. De hecho, la iniciativa respaldada por Obama podría estimular a los legisladores republicanos a apoyar un plan similar del Congreso en vez de respaldar una legislación asociada con el presidente.

Aunque hay diferencias en algunos datos clave, ambas partes están contemplando una legislación que proporcione una vía hacia la naturalización para la mayoría de los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, además de incrementar la seguridad fronteriza, castigar a las empresas que empleen a inmigrantes indocumentados y fortalecer el sistema de inmigración legal.

El senador Rubio, quien es un político en auge dentro del Partido Republicano y un favorito de su ala conservadora, tiene un incentivo especial para repudiar públicamente las propuestas de Obama.

Como una de las principales voces de su partido en cuestiones de inmigración, Rubio tendrá posiblemente la responsabilidad de promover cualquier acuerdo entre conservadores y él sabe que eso será más difícil si ese acuerdo lleva el sello del presidente.

Asimismo, Rubio tiene que convencer a los republicanos de que el acuerdo bipartidista del Senado sería más conservador que el que Obama propondría por sí solo.

La oficina de Rubio, que trata de distanciarse de la Casa Blanca, insistió el martes en que el equipo del senador no ha estado conversando con la Casa Blanca sobre inmigración.

Sin embargo, Alex Conant, portavoz de Rubio, dijo posteriormente que un representante de la oficina del senador participó en cinco reuniones con funcionarios del gobierno.

Funcionarios gubernamentales dijeron que estaban dispuestos a escuchar al legislador de Florida si eso le permitía trabajar con los demócratas del Senado para alcanzar un acuerdo.

“Mientras que el senador Rubio y el resto del grupo estén haciendo un progreso verdadero en la reforma de inmigración, estamos contentos de estar en los laterales e incluso servir de blanco de críticas de vez en cuando”, expresó Dan Pfeiffer, un asesor de alto rango de Obama.

La propuesta de la Casa Blanca y los principios enumerados por el grupo senatorial se superponen en varias áreas, aunque hay algunos elementos importantes que difieren.

Las diferencias

La propuesta de Obama crearía un tipo de visa para que los indocumentados puedan solicitar su residencia permanente en un período de ocho años. El grupo del Senado contempla un período de 10 años antes de que los indocumentados que ya residen en Estados Unidos puedan hacerlo.

Aunque la propuesta de Obama pide más fondos para la seguridad de las fronteras, no hace de este tópico una condición para crear una vía hacia la ciudadanía estadounidense.

Los principios del grupo senatorial exigirían la seguridad fronteriza, si bien no ha quedado claro cómo definirían el concepto.