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Estudio vincula ‘smog’ con ataques cardíacos


La investigación fue hecha por la Universidad de Rice con datos de Houston

Matthew Tresauge | 2/24/2013, 6 a.m.
Estudio vincula ‘smog’ con ataques cardíacos
Estudio vincula ‘smog’ con ataques cardíacos | Michael Paulsen

HOUSTON - El smog (niebla con sustancias tóxicas) puede tener un efecto devastador para el corazón y aumentar el riesgo de un paro cardíaco en los días en los que hay más contaminantes en la atmósfera, según un nuevo estudio de la Universidad de Rice.

Los científicos saben desde hace tiempo que el ozono, o smog, puede causar daños en los pulmones, así como episodios de asma e incluso la muerte, sobre todo en sitios donde la atmósfera está muy contaminada, como en ciertas áreas de Houston. Sin embargo, el estudio publicado en la revista Circulation, de la Asociación del Corazón de Estados Unidos, es el primero en vincular las concentraciones diarias de ozono a un incremento en el número de ataques cardíacos.

Loren Raun, experta en estadísticas de la Universidad de Rice y coautora del informe, dice que estudios anteriores hallaron que los infartos suelen aumentar cuando suben las concentraciones de diminutas partículas en el aire, conocidas como hollín. En contraste, el ozono es un gas que se forma cuando la luz solar incide sobre una mezcla de químicos emitidos principalmente por tubos de escape y chimeneas hacia la atmósfera.

Estadísticas:

-Smog: 4.6 por ciento más posibilidades de un ataque cardíaco en períodos de mayor contaminación.

-Los riesgos parecen ser mayores para los hombres, los afroamericanos y las personas de 65 años o más.

-Hay un 10 por ciento de menos probabilidad de supervivencia a un ataque cardíaco por cada minuto que la víctima pasa sin atención médica.

Fuente: estudio de la Universidad de Rice.

Riesgo en Houston

El área de Houston, que abarca ocho condados, es una notable maquinaria de niebla tóxica por su gran concentración de industrias, un estilo de vida que depende de los autos y su clima.

Alguna vez conocida como la capital del país en contaminación ambiental, la calidad del aire en la zona ha mejorado en las últimas dos décadas, pero sigue violando los límites federales al ozono.

“Desde hace mucho se ha pensado que hay un vínculo entre la contaminación ambiental y los ataques cardíacos, y este estudio aporta datos estadísticos que respaldan esa sospecha”, dice el médico James Willerson, presidente del Instituto de Cardiología de Texas.

Los investigadores analizaron 11,677 casos de paros cardíacos ocurridos durante un lapso de ocho años que fueron registrados por personal de los servicios de emergencia de Houston. Hicieron un cruce de esta información con datos de tiempo y lugar de mediciones de ozono en 47 sitios.

El estudio concluyó que durante los períodos de mayor contaminación ambiental, el riesgo de sufrir un ataque cardíaco aumentó en un 4.6 por ciento. Asimismo, halló que dicho riesgo fue mayor para los hombres, los afroamericanos y las personas de 65 años o más.

Los casos de paros cardíacos se detectaron en todo Houston, con un ligero incremento al este de la U.S. 59, indicaron los investigadores.

En general, los investigadores hallaron el mismo aumento de riesgo con el incremento del hollín, pero no detectaron un vínculo entre otros contaminantes del aire y los paros cardíacos, como el dióxido de nitrógeno, el dióxido de sulfuro y el monóxido de carbono.

David Persse, coautor del estudio y director de los Servicios Médicos de Emergencia de Houston, dice que la investigación es muy precisa gracias a la amplia red de equipos que vigilan el ozono y la gran base de datos de llamadas al 911.

“Más información significa que tenemos más confianza en el estudio”, asegura.

Aunque los expertos consideran que el vínculo entre ataques cardíacos y ozono es sólido, aún hay cierta incertidumbre porque varios factores, como las situaciones médicas preexistentes y la cantidad de aire contaminado que una persona respira, no fueron parte de él.

El estudio llega en momentos en que los reguladores ambientales del gobierno federal están considerando si establecen límites más rigurosos sobre el smog, de 75 partes de ozono por 1,000 millones de partes de aire.

matthew.tresauge@
chron.com