Cientos de cubanos hallan refugio en Houston
Inmigración
JAMES PINKERTON | 2/19/2013, 11:10 a.m.
HOUSTON - Cientos de cubanos que han cruzado la frontera entre México y Texas están encontrando ayuda en Houston, una ciudad internacional que les permite establecerse con facilidad.
“Solíamos ver dos o tres a la semana, pero hemos empezado a ver grupos de 25 y 30 al mismo tiempo, y hubo semanas en que tuvimos 60 que cruzaron la frontera y vinieron a nuestras oficinas”, dice Peter Stranges, supervisor del servicio de refugiados de la organización Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Galveston-Houston.
“Es un hecho sin precedentes. Lo desafiante es que no queremos rechazar a nadie que llegue a nuestras puertas, por lo que hacemos esfuerzos para organizar un equipo que se encargue de este flujo”, agrega.
Una regulación inmigratoria de Estados Unidos no sólo concede asilo político a los cubanos que huyen de la isla caribeña de gobierno comunista, sino que acepta a los que pisan territorio estadounidense cuando llegan a través de México.
En zonas fronterizas del sur de Texas, como Brownsville, funcionarios de inmigración proporcionan documentos a los cubanos para permitirles viajar hacia el norte del país.
Cientos de refugiados cubanos han buscado ayuda a través del programa de refugiados de Caridades Católicas, cuyos consejeros han orientado a 450 inmigrantes del país caribeño desde mayo del año pasado.
Donaciones eclesiásticas
Los cubanos que cruzan la frontera llegan a Houston con poco más que algo de ropa y documentos en sus mochilas, según Stranges, quien añadió que feligreses católicos han dado un paso al frente para proporcionar productos básicos.
Un grupo de cinco familias cubanas fue el viernes a un almuerzo y actividad recreativa en la Iglesia Católica St. Laurence, en Sugar Land, donde feligreses hicieron donaciones por valor de 8,000 dólares en alimentos, muebles y otros regalos.
Entre los recién llegados estaba Naydyd del valle, de 35 años, que arribó a Houston en octubre con sus dos hijas: Naydyd, de 10 años, y Ainoa, de ocho, y su hermana menor Indiana Gálvez, de 31 años.
Las dos mujeres pasaron por una odisea de dos años en países de América Central y Sudamérica hasta que finalmente terminaron en un campo de inmigración en México después de cruzar un río en Guatemala. Por último lograron pasar la frontera entre México y Texas por Brownsville y vinieron a Houston.
Pie de foto: La niña refugiada Ainoa Lara, en el centro, se despidió la semana pasada de un grupo de estudiantes de cuarto grado en la escuela católica St. Laurence, en Sugar Land. Los chicos recaudaron 8,000 dólares para ayudar a cinco familias de refugiados cubanos.
Se quedan en Houston
“Hemos decidido quedarnos aquí. No iremos a otra parte. Nos gusta Houston”, dijo Del Valle, quien están estudiando para convertirse en intérprete judicial. Su hermana, que tiene experiencia como chef de cocina, espera a obtener el permiso de trabajo para poder buscar empleo.
Las dos mujeres esperan que un día ellas puedan ayudar a otros refugiados que lleguen a Houston.
“Hoy apreciamos todo lo que la iglesia ha hecho por nosotros, todo lo que le han dado a mis hijas, pero lo que más agradecemos son los sentimientos”, dijo Del Castillo. “La forma en que han tratado a mis hijas y a otros niños, la forma en que nos recibieron y cómo se interesaron por nosotros. Eso es lo que más apreciamos, la amabilidad y el amor que nos han brindado”.
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