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Miles de chiíes protestan por muertos en Pakistán


ABDUL SATTAR Y RIAZ KHAN /AP | 2/18/2013, 11:26 a.m.
Miles de chiíes protestan por muertos en Pakistán
Una multitud de musulmanes chiíes efectúa un plantón en Quetta, Pakistán, el lunes 18 de febrero de 2013, en demanda de que las autoridades actúen contra los responsables de un atentado con bomba que dejó el sábado numerosas personas muertas. | Arshad Butt / AP

Pakistán: chiitas bajo protesta

Los movimientos de protesta y huelgas se multiplicaron el lunes en Pakistán para reclamar a las autoridades medidas fuertes contra los autores de un nuevo atentado dirigido contra la minoría musulmana chiita que dejó más de 80 muertos el fin de semana.

Los movimientos de protesta y huelgas se multiplicaron el lunes en Pakistán para reclamar a las autoridades medidas fuertes contra los autores de un nuevo atentado dirigido contra la minoría musulmana chiita que dejó más de 80 muertos el fin de semana.

Quetta, Pakistán - Por lo menos 15.000 musulmanes chiíes salieron a las calles el lunes en el suroeste de Pakistán en el segundo día de protestas tras un atentado con bomba que dejó un saldo de 89 muertos. Familiares de las víctimas se negaron a enterrar a sus seres queridos hasta que el ejército tome medidas contra los milicianos que atacan a esa secta minoritaria.

Mientras tanto, subversivos con chalecos con explosivos y disfrazados de policía atacaron la oficina de un alto funcionario en el noroeste de Pakistán, con un saldo de seis muertos, informó la policía.

Pakistán se ha visto abrumado por los ataques de insurgentes en años recientes, muchos de ellos obra del Talibán paquistaní, que libra una cruenta campaña guerrillera contra el gobierno. Grupos radicales de milicianos suníes también han atacado con frecuencia a los chiíes porque no los consideran verdaderos musulmanes.

Muchos de esos ataques sectarios han ocurrido en la provincia de Baluchistán, en el suroeste, que tiene la mayor concentración de chiíes de Pakistán. Muchos son hazaras, un grupo étnico que emigró de Afganistán hace más de un siglo.

La bomba que estalló en un mercado de productos agrícolas el sábado en la capital de Baluchistán, Quetta, fue el segundo ataque masivo contra los chiíes en la ciudad en poco más de un mes. Un atentado doble con bomba en un salón de billar en enero mató a 86 personas.

El saldo del atentado más reciente, una bomba oculta en un tanque de agua, se elevó a 89 el lunes después que ocho personas fallecieron a causa de las lesiones sufridas, dijo el secretario del Interior de Baluchistán, Akbar Hussain Durrani.

La indignación por los ataques ha aumentado en Pakistán y el lunes hubo protestas en media docena de ciudades además de Quetta. Pero no está claro si las manifestaciones llevarán a medidas que hagan sentirse a los chiíes más seguros.

Grupos defensores de los derechos han criticado al gobierno por no hacer lo suficiente para controlar los ataques. Los grupos explican esa apatía señalando las relaciones pasadas entre los militares pakistaníes y los subversivos opuestos a los chiíes, y alegan también que los grupos sectarios son considerados una amenaza menor que los talibanes porque no atacan al gobierno.

A pesar de las críticas, los chiíes de Quetta consideran al ejército paquistaní su único salvador potencial y exigen que se entregue el control de la ciudad a los generales. Los chiíes culpan al gobierno y la policía de la provincia de no protegerlos y quieren que el ejército tome medidas contra los grupos subversivos como Lashkar-e-Jhangvi, que se atribuyó la responsabilidad de los recientes atentados con bomba en la ciudad.