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El Papa Benedicto deja huella en 
la Iglesia Católica de Texas


Nombró a latinos y a conservadores en varios 
cargos para plasmar su visión

Jayme Fraser y 
Mike Tolson | 2/16/2013, 6 a.m.
El Papa Benedicto deja huella en 
la Iglesia Católica de Texas
Elida Troutman mira los posters que están a la venta en la librería Sacco Catholic, en Houston, entre ellos uno del Papa Benedicto XVI, quien anunció su dimisión el lunes 11 de febrero. | Mayra Beltrán

HOUSTON - La decisión del Papa Benedicto XVI de renunciar al Pontificado ha sorprendido al mundo y a Texas, donde el líder de la Iglesia Católica dejará como legado nombramientos y su visión de un compromiso renovado con la posición conservadora de la fe.

Esa visión se hizo evidente con la histórica decisión del Papa Benedicto de convertir al arzobispo de Houston-Galveston Daniel DiNardo en el primer cardenal en el sur de Estados Unidos, lo que ilustra el crecimiento extraordinario de la población católica, sobre todo entre los hispanos de la región.

Analistas eclesiásticos consideran que el nombramiento de DiNardo en 2007 resaltó una tendencia a seleccionar conservadores tradicionales para que lideraran en un país a menudo criticado por sus posturas liberales.

“Juan Pablo II, seguido por Benedicto, hicieron todo lo posible por restringir a algunos de los elementos más progresistas de El Vaticano”, opina Michael Passquier, profesor adjunto de Religión de la Universidad Estatal de Luisiana.

Passquier destaca especialmente los esfuerzos por restar relevancia al papel del católico promedio en el proceso de toma de decisiones y en la vida de la iglesia.

“Algunos han considerado que Benedicto podría haber estado más interesado en purificar a la iglesia que en aumentarla”, expresa Passquier. “Un ejemplo es el conflicto con el Consejo de Liderazgo de Mujeres Religiosas”.

El Vaticano manifestó el año pasado que reformaría la organización más grande de monjas católicas de Estados Unidos, después de acusarlas de adoptar posturas feministas radicales y desviarse de las enseñanzas de la iglesia sobre la homosexualidad y el matrimonio.

El regreso a la tradición

Benedicto pronunció en latín su primer discurso como Papa, donde expresó que tenía planes de finalmente implementar el Concilio Vaticano II, que finalizó en 1965, con el objetivo de reformar a la iglesia en un mundo que cambia con rapidez.

El sacerdote jesuita Joseph Fessio, alumno del Papa que sigue siendo su confidente, dice que Benedicto consideró que el trabajo del Concilio fue interpretado incorrectamente como el comienzo de una nueva era para la Iglesia Católica en vez de un crecimiento orgánico de viejas tradiciones.

“Dijo que era un desastre, una destrucción”, afirma Fessio.

Para Preston Losack, la revitalización de los valores católicos básicos es bienvenida. Este oriundo de Dallas estudia en un seminario de Luisiana para luego servir en la Diócesis de Beaumont.

“Lo recordaré como el Papa que quiso una unificación cristiana auténtica”, expresa Losack. “Creyó que una iglesia que permite el relativismo corre peligro. Quiso unir a la Iglesia Católica bajo una ortodoxia verdadera, tener un entendimiento real de la verdad que constituye la doctrina católica”.

Parte del llamado para unificar a la iglesia implicó el reconocimiento del cambio demográfico entre sus seguidores.

Más de dos tercios de los hispanos se identifican como católicos y representan un tercio de la población católica mundial, según un estudio realizado por el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, que pronostica que los hispanos seguirán marcando el crecimiento dentro de la Iglesia Católica.

“Lo recordaré como el Papa que quiso una unificación cristiana auténtica... quiso unir a la Iglesia Católica bajo una ortodoxia verdadera” Preston Losack, 
Seminarista