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Un imparable Correa espera relegirse el domingo


GONZALO SOLANO /AP | 2/14/2013, 4:55 p.m.
Un imparable Correa espera relegirse el domingo
Varias personas asisten a un acto del presidente ecuatoriano y candidato a reelección Rafael Correa en Guayaquil, Ecuador, el miércoles 13 de febrero de 2013. Las elecciones están convocadas para el domingo 17 de febrero. (AP Foto/Dolores Ochoa) |

QUITO, ECUADOR - En la tarima el ecuatoriano Rafael Correa canta, baila, aplaude y parece un caudillo invencible, sin contendor a la vista que haga contrapeso a ese volcán de arengas y ataques que profiere.

No hace promesas porque sabe que ha cumplido muchas, pero se esmera en repetirlas como si quisiera que quedaran grabadas en el inconsciente colectivo: que ha construido 8.000 kilómetros de carreteras y puentes; que ha edificado o reconstruido cientos de escuelas y decenas de hospitales; que ha impulsado programas de salud y educación gratuitos para los más pobres.

De repente, en el escenario que domina con arte y precisión, hace una pausa por unos segundos pero unos poderosos parlantes reiteran la pegajosa tonada, "ya tenemos presidente, tenemos a Rafael", que es coreada a todo pulmón por unos 5.000 seguidores al norte de Quito, en plena campaña electoral.

Con un estilo directo, que confronta y golpea, con un discurso plagado de agravios en contra de opositores y una tenacidad a toda prueba, este economista de izquierda, alto, dinámico, se ha convertido en un verdadero tornado en la política ecuatoriana.

Considerado héroe para los beneficiarios de sus programas asistenciales, Correa también es temido por empresarios, defensores del libre mercado, periodistas y activistas de derechos civiles. Y a escasos días de celebrarse las elecciones, parece estar virtualmente reelegido para un segundo período presidencial de cuatro años.

Claro, si no cambia la Constitución durante su probable segundo mandato.

"Atentos compatriotas porque mucho de lo que hemos logrado es reversible, no lo podemos perder", dice el eufórico el candidato presidente. "En estos seis años hemos recuperado la patria... lo más importante es lo que se ve, ahí están los puentes, las carreteras, los colegios, los hospitales... no son promesas al viento, son realidades".

Correa es uno de los pocos mandatarios que ha logrado estabilizar a una nación que ha tenido a siete presidentes de 1997 a 2007. En esos años, además, se derrocaron tres mandatarios: Abdalá Bucaram (1997), Jamil Mahuad (2000) y Lucio Gutiérrez (2003).

"El retorno del estado, el lanzamiento de una agenda amplia de políticas públicas... producen en los ciudadanos la imagen de un estado dinámico, que responde a la demandas de cada uno, cuando estaban acostumbrados a que no haya atención", dijo Franklin Ramírez, profesor y catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO. "Esto ha producido un entorno de relativa estabilidad política, con niveles de crecimiento económico no muy elevados, pero importantes, con generación de empleo y redistribución del gasto social", añadió.

El socialismo del siglo XXI de Correa, inspirado en las ideas cristianas de izquierda y una férrea oposición al gobierno de Estados Unidos, es una leve variación del modelo establecido por el presidente de Venezuela Hugo Chávez, donde el estado tiene mayor control de la vida de las personas pero es más respetuoso de la propiedad privada.

Correa ha sido igual de intolerante que Chávez con los disidentes, a quienes ha perseguido, y ha conseguido ser igual de omnipresente al mandatario venezolano al tener contacto directo con la población viajando por el país cada semana, acompañado de su gabinete, y apareciendo casi a diario en cadenas de televisión y radio a costa de una millonaria inversión publicitaria.