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Papado de Benedicto XVI, empañado por escándalo


NICOLE WINFIELD /AP | 2/11/2013, 4:51 p.m.
Papado de Benedicto XVI, empañado por escándalo
Fotografía provista por el periódico vaticano L'Osservatore Romano, en la que el papa Benedicto XVI (derecha) estrecha al cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica, después que el pontífice anunció su renuncia en el Vaticano, el lunes 11 de febrero de 2013. El Papa anunció que renunciará el 28 de febrero de 2013 porque ha visto disminuir su "vigor, tanto del cuerpo como del espíritu". (Foto AP/L'Osservatore Romano, ho) |

CIUDAD DEL VATICANO - Benedicto XVI ha dicho que él se ve como un Papa renuente, un tímido ratón de biblioteca que prefiere dar paseos solitarios en los Alpes que los reflectores y la majestad de la pompa vaticana. El Vaticano anunció el lunes que el líder de mil millones de católicos en todo el mundo ha decidido abdicar: el primer pontífice en hacerlo desde 1415.

El teólogo alemán, cuya misión era reavivar el cristianismo en una Europa secularizada, se topó en cambio con la tarea monumental de purgar la Iglesia de un escándalo de abusos sexuales que creció durante el papado de Juan Pablo II y que le estalló en las manos, siendo la crisis más grande de la Iglesia en las últimas décadas, si no siglos.

Ocho años de Benedicto XVI

ROMA - Un papa de continuidad que en lo fundamental no cambió los dogmas de la iglesia heredados del siglo XX. AFPTV analiza los claroscuros de ocho años de pontificado de Benedicto XVI.

ROMA - Un papa de continuidad que en lo fundamental no cambió los dogmas de la iglesia heredados del siglo XX. AFPTV analiza los claroscuros de ocho años de pontificado de Benedicto XVI.

Más recientemente, Benedicto XVI cargó con el peso doloroso de la traición de uno de sus colaboradores más cercanos: su propio mayordomo, quien fue hallado culpable por un tribunal del Vaticano de robar documentos personales del pontífice para dárselos a un periodista, una de las filtraciones de seguridad papal más graves de los tiempos modernos.

Al mismo tiempo, Benedicto XVI prosiguió su visión inquebrantable de reavivar la fe católica en un mundo que, como él se lamentaba con frecuencia, parecía creer que puede prescindir de Dios.

"En numerosas partes del mundo de hoy, hay un extraño olvido de Dios", dijo a un millón de jóvenes reunidos en un campo enorme de Colonia, Alemania, en 2005, durante su primer viaje al extranjero como Papa.

Con algunas medidas decisivas y a menudo controvertidas, Benedicto XVI trató de recordarle a Europa de su herencia cristiana y de colocar a la Iglesia Católica en un camino tradicional, que a menudo alejó a los progresistas y emocionó a los conservadores.

Sin embargo, su papado estará vinculado para siempre a los escándalos de abusos sexuales.

Durante el curso de unos pocos meses en 2010, miles de personas en Europa, Australia, Latinoamérica y otros lugares denunciaron que sacerdotes los habían violado y agredido sexualmente cuando eran menores, y que los obispos habían ocultado esos delitos.

Varios documentos revelaron que el Vaticano estaba al tanto de los problemas pero durante décadas se hizo de la vista gorda, e incluso en algunos casos rechazó a obispos que trataron de hacer lo correcto.

Benedicto tuvo conocimiento de primera mano sobre el alcance del problema en su antiguo despacho, la Congregación de la Doctrina de la Fe, que dirigió desde 1982, y era responsable de hacer frente a los casos de abuso.

Benedicto se reunió con víctimas de todo el planeta, lloró y oró con ellas. Prometió que la Iglesia tenía que "hacer todo lo posible" para asegurar que esos crímenes no volvieran a ocurrir jamás. El Vaticano actualizó su código jurídico para extender la prescripción de los delitos e informó a las conferencias de obispos de todo el mundo que implementaran directrices para prevenir el abuso.

Pero Benedicto nunca admitió ninguna falla personal o que el Vaticano hubiese hecho algo indebido. Para descontento de las víctimas, nunca tomó medidas contra los obispos que ignoraron u ocultaron el abuso de los obispos o trasladaron a pedófilos conocidos a otros cargos, donde abusaron de menores nuevamente.