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Cuando el amor se apodera de tu vida


Los síntomas son claros: caminas por el aire, no hay defecto alguno en la persona que amas, sólo piensas en ella... ¿te suena familiar?

Hector Pina | 2/10/2013, 6 a.m.
Cuando el amor se apodera de tu vida

¡Ah, el amor! Ese conjunto de emociones profundas que prácticamente todos los humanos hemos sentido alguna vez, dejándonos arrastrar por el hechizo del momento para tal vez darnos cuenta más tarde de que muchas de las maravillas que vimos en la otra persona fueron creadas por nuestro romanticismo y expectativas.

Numerosos psicólogos han hablado del amor romántico como una pasión vehemente y eufórica que puede ser efímera.

Los síntomas

Otros lo han bautizado como un estado de “limerencia”, un término derivado del vocablo inglés limerence que encierra síntomas muy particulares, como pensamientos persistentes sobre la persona deseada que pueden interferir con nuestras actividades diarias; un estado de ánimo que se torna dependiente de las acciones del ser amado; timidez desestabilizante y miedo irracional al rechazo de esa persona; intensificación de situaciones adversas; sensación de estar caminando por el aire; gran capacidad para destacar los aspectos positivos del ser amado y obviar los negativos; una sensación de peso en el centro del pecho; una intensidad de sentimientos que puede preocupar a quienes están fuera de la situación; infatuación al punto de considerar los defectos del ser deseado como “entrañables”, entre otros factores.

No es menos cierto que el amor romántico nos hace vivir intensamente y tal vez por eso ha inspirado a tantos escritores y poetas a lo largo de los siglos. Una de las obras más populares sobre este tipo de amor es Romeo y Julieta, de William Shakespeare, donde la pasión de dos adolescentes prevalece por encima de otros sentimientos, entorpece el raciocinio y conduce a su trágico desenlace.

Ese amor romántico nos puede llevar a cometer muchas imprudencias que posiblemente no haríamos en otras circunstancias. De hecho, un estudio reciente de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey, concluyó que este tipo de amor es como una adicción.

Los investigadores analizaron las reacciones cerebrales de un grupo de voluntarios de ambos sexos que habían roto recientemente con sus parejas y todavía estaban enamorados. La duración promedio de esas relaciones fue de dos años y habían pasado al menos dos meses desde que esas uniones se malograron.

Apasionamiento

Todos los participantes obtuvieron altas 
puntuaciones en una 
escala de amor apasionado que cuantificaba la intensidad de los sentimientos. Por ejemplo, pasaban más del 85 por ciento de su vida diaria pensando en las personas con quienes habían roto relaciones.

Entre otras pruebas realizadas en el estudio, los científicos mostraron a los participantes algunas fotos de sus antiguas parejas y comprobaron que eso estimulaba una región del cerebro asociada con la motivación y las recompensas. Otras investigaciones han demostrado que esa zona cerebral también se activa cuando uno está locamente enamorado de alguien.

Sin embargo, los investigadores detectaron también un aumento de la actividad cerebral en zonas vinculadas al dolor físico y la angustia. 
El estudio concluyó que 
el amor romántico es 
una poderosa pero 
maravillosa adicción si todo funciona bien, 
pero que puede tornarse en una fijación terrible cuando las cosas marchan mal. Llegados a este punto, no olvidemos la cantidad de noticias que leemos casi a diario sobre crímenes pasionales.