Honran a camarero de Houston por defender a un chico con el síndrome de Down en restaurante
MINH DAM | 2/8/2013, 12:25 p.m.
HOUSTON — Cerca de la ventana de un aula, Milo Castillo, de cinco años, sostenía una corona dorada. Michael García se arrodilló ante él y esperó pacientemente con la cabeza hacia abajo.
La corona se tambaleó entre los dedos del pequeño, pero pronto agarró ambos lados y la colocó suavemente sobre la cabeza de García. Ambos sonrieron.
La corona, hecha con espuma amarilla, está adornada con joyas de plástico. No obstante, simboliza algo importante para Milo, un chico que padece el síndrome de Down.
García es camarero en el restaurante Laurenzo’s Prime Rib en la avenida Washington, que se negó a servir a una familia que le pidió que los sentara lejos de Milo y sus padres alegando que “los niños con necesidades especiales tienen que estar en un sitio especial”.
García, de 45 años, se convirtió en un héroe por favorecer a Milo y recibió elogios y donaciones de todas partes del país cuando se conoció la historia.
García entregó el jueves las contribuciones: un cheque por 1,145 dólares, al centro donde estudia Milo: la escuela pre-escolar Rise de Houston, afiliada al Hospital Infantil de Texas.
García, quien suele atender frecuentemente como camarero a Milo y su familia, no siente remordimientos por no haber brindado servicios a aquellos clientes el mes pasado. Los consumidores se fueron inmediatamente.
“Si me hubieran despedido, pues bien, habría buscado otro empleo”, expresó García sobre su reacción. “Pero lo que es correcto es correcto”.
Antes de entregar el cheque el jueves, García se sumó a un grupo de niños sentados sobre una alfombra azul que le organizaron un festejo de honor en la escuela Rise. Allí contempló cómo los chicos de pre-escolar cantaron una canción en lenguaje por señas y luego le dio un abrazo a cada niño que se le acercó.
Esperanzas
Representantes de cada aula se turnaron para entregar regalos a García hechos por los niños. Algunos se sentaron sobre su regazo mientras él leía las tarjetas. Cerca había una caja con servilletas.
“Cuando sucede algo así con alguien que no tenía motivos para ser amable, pues no tiene familiares con necesidades especiales ni es maestro, sino que lo hizo porque pensó que era lo correcto y lo que sentía en su corazón, eso ofrece esperanzas”, dijo Ashley Kress, directora de desarrollo en la escuela y madre de dos niños con el síndrome de Down.
“Si Michael puede hacer eso, entonces es posible que otra gente también pueda hacerlo”, agregó.
Kim Castillo, la madre de Milo, dijo que ella sabe que no muchas personas harían lo que hizo García.
“Lo que ha hecho no es sólo inspirador sino que impulsará a la gente a hacer donaciones a esta escuela maravillosa”, dijo Castillo.
La escuela Rise de Houston es el primer y único centro de estudios dedicado especialmente a niños en edad pre-escolar que han nacido con el síndrome de Down y otros problemas del desarrollo. El 35 por ciento del estudiantado de la escuela son niños comunes que aprenden de forma tradicional.
Estudiantes, maestros y padres se reunieron para preparar la visita de García a la escuela.
Kress dijo que una de los estudiantes dijo el miércoles a su madre que había aprendido algo nuevo en clases.
“Bueno, él es como Dios, aunque no es Dios”, dijo la niña, según Kress. “Es como un Martin Luther King, pero no es Martin Luther King”.
La madre le preguntó: “¿Sabes su nombre?”
“Se llama Michael y es camarero”, respondió la pequeña.











