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La Universidad de Houston investiga traumas de veteranos de guerra


Busca a militares hispanos y sus familias para estudiar los efectos del estrés

Olivia P. Tallet | 2/6/2013, 6 a.m.
La Universidad de Houston investiga traumas de veteranos de guerra
Daniel Espinoza, que se retiró como infante de Marina en 2008 por su trastorno de estrés postraumático, con su esposa, Yuexian Espinoza, al fondo. | Thomas B. Shea

El veterano Daniel Espinoza comenta sobre cuando fue diagnosticado con trastorno de estrés postraumático

HOUSTON - A 10 años de su última movilización como infante de Marina de Estados Unidos, Daniel Espinoza todavía tiene problemas para dormir y recibe tratamiento médico para su trastorno de estrés postraumático.

El caso de Espinoza, uno de los miles entre los militares que regresan de zona de guerra, no le afecta sólo a él, también a su familia que, como muchas en esa situación, acarrea el peso de su reintegración a la sociedad, dice la doctora Candice A. Alfano, Directora del Centro del Sueño y la Ansiedad para Niños de la Universidad de Houston.

Alfano está al frente del estudio Riesgos y Resistencia en las Familias Militares, que busca incrementar la participación de soldados hispanos y de sus familias.

Doctora Candice A. Alfano, Directora del Centro del Sueño y la Ansiedad para Niños de la Universidad de Houston

El estudio investiga, a través de los patrones de sueño de los miembros de esas familias, las diferencias entre aquéllas que logran manejar positivamente el estrés del regreso de quien fue movilizado a zona de guerra y aquéllas que encuentran más dificultades.

La meta del estudio, dice la experta, “es identificar a las familias con problemas, al igual que las mejores prácticas de aquéllas que superan los problemas, para poder predecir con anticipación qué familias tienen más probabilida-des de batallar y poder intervenir antes de que los problemas avancen”.

La razón por la que el estudio incluye a la familia además del soldado “es porque no sabemos realmente cómo han sido afectados los núcleos familiares por el alto número de movilizaciones y cambios en las rutinas”, explica Alfano.

Aunque el regreso de los soldados significa un momento feliz de reunificación, dice Alfano, muchas familias sufren los problemas de reintegración tanto como el soldado.

“Por ejemplo”, dice, “muchos soldados están regresando no sólo con heridas físicas, sino también con trastornos mentales, más comúnmente con PTSD (las siglas en inglés de estrés postraumático) y abuso de sustancias, relacionados con la tormenta emocional por la que están pasando”.

Las pesadillas

Espinoza, de 36 años, fue enviado a Irak en 2003 como médico militar y con el mismo cargo a Haití, en 2005.

Pero el PTSD se reveló ya desde Irak, donde fue parte de los primeros militares estadounidenses que entraron para tomar la capital, Bagdad.

“No puedo hablar de los momentos más difíciles porque después me tengo que tomar la pastilla de emergencia. De lo más difícil no he hablado con nadie, ni con mis mejores amigos”, señala.

Hay días, añade, en que las horas de sueño son escasas o le domina totalmente el insomnio o sufre pesadillas.

Volando primero desde Kuwait y después en camión por carretera para llegar a Bagdad, Espinoza recuerda que su grupo, compuesto principalmente de personal médico ambulante para asistir a otros batallones, estuvo bajo ataque de armas de asalto y productos químicos desde el primer día.

“Uno siente mucho miedo, pero como adrenalina”, recuerda. “Pero llega un momento que...como esa vez que nos dijeron que iban a tirar muchos químicos y no sabíamos si íbamos a sobrevivir la noche. Nos dijeron que hiciéramos cartas y nos grabaron videos para despedirnos de la familia”.