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Perú busca cuidar pequeños peces de impacto global


FRANKLIN BRICEÑO Y FRANK BAJAK /AP | 2/4/2013, 4:32 p.m.
Perú busca cuidar pequeños peces de impacto global
En esta fotografía de archivo del 22 de noviembre de 2012, unos pescadores trabajan para descargar una red llena de anchovetas durante una expedición de pesca en el Océano Pacífico, frente a la costa del puerto de El Callao, Perú. El gobierno peruano ordenó restricciones radicales a lo que podía capturar la flotilla comercial de 1.200 barcos del país, en especial después de que las anchovetas disminuyeron drásticamente el año pasado. Pero el cumplimiento de las estrictas cuotas establecidas por el gobierno ha sido problemático. | Rodrigo Abd/AP

El Callao, Perú - Bajo el cielo gris del Pacífico, en la zona más rica del planeta para la pesca, Taurino Querevalú retorna con las redes vacías tras nueve horas de inútil búsqueda de la anchoveta, el pez más codiciado y cazado del mundo.

Hace poco más de una década, el barco de madera de Querevalú, de unas ocho toneladas, casi nunca regresaba con la bodega vacía cuando volvía al puerto limeño del Callao, en la costa central de Perú. Pero este mediodía este pescador y sus tres navegantes regresaron en silencio, como si volvieran de un funeral, con las nubes a baja altura y el mar reflejando su sombra gris.

"Antes encontrabas cardúmenes inmensos y buscabas el más pequeño", dice Querevalú, de 48 años, sobre la cubierta de su nave. "Ahora hay que buscarlos por horas".

La frustración de Querevalú y la escasez de la anchoveta es el resultado de una demanda voraz a nivel global de su proteína, rica en harina de pescado y aceite. La desaforada pesca fue alimentada, según el gobierno peruano y científicos consultados, por una endeble legislación y aplicación de la ley que permite que se sub-reporte la cantidad de peces capturados y se evadan los topes máximos de pesca y las multas por hacerlo.

La sobrepesca no sólo ha puesto en peligro la seguridad alimentaria de una nación que durante mucho tiempo ha comido marisco barato y abundante. Casi toda la anchoveta capturada se convierte en harina y aceite de pescado y su creciente demanda mundial deja a los peruanos pobres sin pescado en sus mesas.

La anchoveta pulula en las corrientes frías como la de Humboldt, saturada de plancton a lo largo de las costas de Perú y Chile. Representa alrededor de un tercio de la industria de harina de pescado del mundo que alimenta no sólo a los mariscos de cultivo sino al ganado desde Beijing hasta Gran Bretaña.

El principal mercado del pez es China, donde su harina y aceite, además de alimentar a los cultivos de peces, también se usa para engordar puercos y aves de corral.

La población de anchovetas se ha reducido a la mitad en una década y también ha afectado la cadena alimentaria marina pues la población de al menos seis especies de grandes peces silvestres y animales marinos, que se alimentan de él, también ha languidecido.

A fines de 2012, el gobierno adoptó medidas sin precedentes para proteger a esos pequeños peces plateados que han convertido a Perú en el primer exportador mundial de harina. Las normas restringen las capturas legales y reducen la cuota en un 68%. También se esperar contratar a más inspectores, mejorar la vigilancia e imponer multas más altas.

También se prohibió que las naves pequeñas y medianas vendan anchovetas a las fábricas de harina de pescado para ayudar a poner más peces en las mesas de los peruanos, con especial énfasis en varias zonas de los Andes donde los índices de desnutrición son parecidos a los peores del mundo.