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Futura reina de Holanda no puede evadir su pasado

MICHAEL WARREN / AP | 2/4/2013, 4:26 p.m.
Futura reina de Holanda no puede evadir su pasado
La princesa Máxima Zorreguieta y el príncipe Guillermo Alejandro de Holanda saludan desde el Palacio Noordeinde, en La Haya, el 18 de septiembre de 2012. Guillermo Alejandro ascenderá a la corona en abril de 2013 después de que la reina Beatriz abdicó en su favor. Máxima, quien es argentina, será reina consorte. | Vincent Jannink/AP

BUENOS AIRES, ARGENTINA - La ascensión de Guillermo Alejandro al trono holandés en abril será un momento resplandeciente en el escenario mundial para su esposa, Máxima, y su país de origen, Argentina, pero habrá una ausencia notoria en la ceremonia.

El reciente anuncio de la reina Beatriz de que abdicará para permitir que su hijo sea rey trajo nuevas dudas sobre el padre de la futura reina, Jorge Zorreguieta, quien fungió como ministro durante la dictadura militar argentina de 1976 a 1983.

Los padres de Máxima no pudieron acudir a su boda en 2002 para evitar ofender la sensibilidad holandesa por las violaciones de derechos humanos cometidos por la dictadura militar sudamericana. En anticipación de nuevas dudas incómodas, Máxima dijo al primer ministro que sus padres no asistirán tampoco a su entronización.

Zorreguieta tiene actualmente 85 años y Argentina ha sido una democracia durante 30 años, pero la violenta historia del país todavía es una herida abierta.

Abogados en ambos países están tratando de determinar si Zorreguieta tuvo alguna responsabilidad personal en las desapariciones forzadas en una época en la que altos jefes empresariales de Argentina apoyaron la "guerra sucia" de la junta militar contra izquierdistas, sindicalistas y otros considerados "subversivos" y en la que murieron hasta 30.000 personas.

Hace unos días en La Haya, abogados de un grupo de víctimas pidieron formalmente a los fiscales reabrir un caso contra Zorreguieta. En Buenos Aires, la autoridad judicial busca determinar si acusaciones presentadas por ex empleados contra el ex ministro merecen presentar acusaciones de violación a los derechos humanos.

Máxima creció en Buenos Aires y tuvo una carrera exitosa como banquera, antes de conocer al príncipe. Ahora es la integrante más popular de la familia real holandesa, una madre encantadora de tres cuyo toque personal se ha ganado a los holandeses. Los argentinos han seguido su historia de cerca, fascinados de ver que uno de ellos alcanzó tales alturas.

Sin embargo, el pasado de su padre ha eclipsado las noticias.

Zorreguieta encabezó la Sociedad Rural Argentina, un bastión de la élite de terratenientes, antes del golpe militar de 1976 y después encabezó el Ministerio de Agricultura durante la dictadura. Muchos trabajadores del ministerio fueron asesinados y cientos obligados a renunciar por supuestamente tener tendencias izquierdistas. Conocido más por ser un tecnócrata, Zorreguieta limitó la mayoría de sus declaraciones en público a la producción de ganado y otras estadísticas.

En su único comentario sobre la dictadura desde entonces, ha negado tener conocimiento de los crímenes contra la humanidad.

Aun así, Zorreguieta tuvo una relación de trabajo muy cercana y durante muchos años con José Alfredo Martínez de Hoz, que dirigió la economía durante la dictadura de Jorge Videla. Ese antecedente causó tal incomodidad en Holanda, antes de que su hija se casara en 2002, que el Parlamento holandés ordenó al historiador Michiel Baud preparar un reporte sobre detalles ignotos del ex ministro.

Las conclusiones de Baud, que los argentinos después publicaron en un libro llamado "El padre de la novia", dieron suficiente consuelo para permitir que siguiera la boda mientras ponían en claro que Zorreguieta todavía tenía mucho que responder.