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Pérdidas difíciles de superar para los Kaepernick


TIM DAHLBERG /AP | 2/1/2013, 10:02 a.m.
Pérdidas difíciles de superar para los Kaepernick
El quarterback de los 49ers de San Francisco Colin Kaepernick lanza un pase durante la práctica del miércoles 30 de enero de 2013, en Nueva Orleáns. Los 49ers enfrentarán a los Ravens de Baltimore en el Super Bowl XLVII el 3 de febrero. | Mark Humphrey/AP

NUEVA ORLEANS, LUISIANA - Lance Kaepernick tenía 23 días de nacido cuando murió.

Parecía estar normal cuando sus padres lo llevaron a casa. Entonces, todo cambió trágicamente. Dos operaciones a corazón abierto no pudieron salvar al bebé de Rick y Teresa Kaepernick que felizmente habían recibido en sus vidas.

Su siguiente hijo nunca salió del hospital. Kent Kaepernick murió a los cuatro días de nacido, también por un defecto cardíaco.

"Uno tiene 25, 26 años y ya había enterrado a dos hijos", dijo Rick Kaepernick. "Uno crece muy rápido".

Una hija vino entonces, Devon, que se sumó a su primer hijo saludable, Kyle. Para entonces, sin embargo, los Kaepernick ya habían decidido no correr más riesgos y los médicos les advirtieron que no tuvieran otro embarazo.

"Quizá los niños habrían sobrevivido hoy con los avances que se han hecho", dijo Rick. "Pero simplemente no fue así".

Pero el anhelo no se quedó ahí, y un día Teresa le dijo a su marido que estaba lista para otro bebé.

Su nuevo hijo tenía cinco semanas cuando lo abrazaron por primera ocasión en la oficina de Servicios Sociales Luteranos en Appleton, Wisconsin. Estaba saludable, vibrante y lleno de vida.

El domingo, ese niño estará tratando de ganar un Super Bowl para los 49ers de San Francisco.

"El está listo", dijo Rick Kaepernick esta semana desde su hotel en esta ciudad. "Está muy concentrado".

Si la historia del rápido ascenso de Colin Kaepernick desde la oscuridad a ser superestrella es notable, la historia de su vida también vale la pena ser contada. Nació de una adolescente en Wisconsin hace un cuarto de siglo, pero sus memorias más tempranas de vida son con la pareja que lo adoptó.

No le gusta hablar al respecto y ha declinado oportunidades de conocer a su madre biológica. Por su parte, a los Kaepernick no les gusta particularmente cuando la gente se refiere a su hijo como adoptado.

Por supuesto, no podían haber imaginado cuando comenzaron el proceso que el hijo de una atlética madre rubia y de un padre de raza negra ausente sería un quarterback estelar.

"Al final de cuentas es nuestro hijo", dijo Rick.

Los Kaepernick estarán en las gradas del Superdome el domingo apoyándolo. Serán unos 15 miembros de su familia quienes lo han apoyado desde que empezó a dominar los partidos, prácticamente cuando tuvo la edad suficiente para lanzar el balón.

Los aficionados de Colin Kaepernick saben que está tranquilo, nada nervioso por el lugar al que ha llegado para hacer su trabajo. A pesar de los esfuerzos intensos de los medios de sacar palabras durante la semana del Super Bowl, él sigue siendo un hombre de muy pocas palabras.

"Así como lo ven es como siempre ha sido. No le gusta hablar de sí mismo", dijo su padre. "No le importa quién está en los titulares o quién se lleva el crédito, yo creo que eso ven en sus entrevistas. No es muy pagado de sí mismo".

Eso fue evidente el jueves durante su última aparición ante los medios antes del partido. Colin Kaepernick obedientemente respondió las preguntas sin elaborar, nunca desviándose del tema y pueda regresar a la práctica.

"No es que no me sienta cómodo", dijo. "Para mí, yo estoy aquí para jugar. Eso es lo que quiero hacer".