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Muchos dreamers no intentan demorar deportaciones


CRISTINA SILVA /AP | 4/5/2013, 5:54 p.m.
Muchos dreamers no intentan demorar deportaciones
Aumenta el apoyo a la legalización de inmigrantes | Getty Images

PHOENIX, Arizona - La decisión del presidente Barack Obama de permitir que jóvenes que fueron traídos ilegalmente al país cuando eran niños puedan conseguir permisos de estadía y de trabajo fue el giro más grande en la política migratoria en décadas y se la consideró un gran paso que acercaría a toda una generación de inmigrantes al sueño americano.

Meses después del anuncio de Obama del año pasado, no obstante, muchos supuestos beneficiarios de la iniciativa no se han acogido al programa en ciertos estados.

Ocurre que un puñado de estados controlados por los republicanos están bloqueando algunos beneficios ofrecidos en ese programa y les niegan documentos de identificación, licencias de conducir, seguros de salud, matrículas de residentes en las universidades, asistencia económica para estudiar, admisión en las universidades y otros privilegios de los residentes legales.

Otros estados, en cambio, les están abriendo las puertas, incluidos 12 que les cobrarán matrículas de residentes en las universidades si se graduaron de escuelas secundarias locales.

La cantidad de inmigrantes que se acogieron al programa es menor que la anticipada.

En los primeros ocho meses del programa se aceptaron unas 450.000 solicitudes. El gobierno había calculado que en el primer año un millón de personas se acogerían al programa y los expertos dicen que la cifra es sorpresivamente baja en estados con grandes cantidades de inmigrantes como Florida, Nueva Jersey y Arizona, donde unas 16.000 personas han presentado solicitudes.

Matricularse en una universidad, aspecto clave de la nueva política, tampoco ha sido fácil. En los estados donde se les niega matrícula de residentes, que es mucho más baja, inmigrantes de familias de pocos recursos deben pagar hasta 40.000 dólares anuales para estudiar y no pueden recibir ayuda financiera.

"Es duro, se te abren todas estas puertas y piensas que las vas a poder cruzar, pero siguen cerradas", dijo Reyna Avila, una estudiante universitaria de Phoenix que sacó un permiso de trabajo y un seguro social al amparo de la nueva política, pero no puede conducir un auto para ir al trabajo o a la universidad porque no tiene licencia de conducir y se expone a ser detenida.

En Michigan, Javier Contreras, que está en el último año de la secundaria, y su familia consideraron la posibilidad de irse a Illinois, pero desistieron cuando el estado ofreció una solución que le permitía tener licencia de conducir. Por su status migratorio, no obstante, tendrá que pagar matrícula de no residente --20.000 dólares anuales-- si quiere asistir a la escuela de sus sueños, la Universidad de Michigan.

Se calcula que más de un millón de jóvenes podrían acogerse al programa que permite suspender por dos años las deportaciones y otorga permisos de estadía y de trabajo a quienes fueron traídos al país ilegalmente cuando eran niños. Los solicitantes deben tener no más de 30 años, haber venido a Estados Unidos antes de los 16, haber vivido en el país al menos cinco años y haber estudiado o servido en las fuerzas armadas.

Defensores de los derechos de los inmigrantes sin papeles se mostraron alborozados con el anuncio de junio pasado pues lo consideraron un primer paso hacia la legalización de una generación de jóvenes que se criaron en Estados Unidos y se sienten estadounidenses. Obama emitió una orden ejecutiva en vista de que el Congreso lleva años debatiendo el tema sin poder aprobar leyes.