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Mi hijo no quiere ir a la escuela, ¿qué hago?


HÉCTOR PINA | 9/23/2012, 6 a.m.
Mi hijo no quiere ir a la escuela, ¿qué hago?
Mi hijo no quiere ir a la escuela, ¿qué hago? | Mark Bugnaski / AP

Es posible que los niños no disfruten todas las materias que tienen que aprender pero, en sentido general, les gusta ir a la escuela para al menos pasar un buen rato con sus compañeros. Sin embargo, algunos temen ir al colegio y eso les genera un alto grado de tensión, lo que puede traducirse en quejas de que se sienten mal o en berrinches para quedarse en casa.

¿Por qué? Puede haber diversas razones.

Por ejemplo, el niño puede sentirse intimidado por otros compañeros; si la familia se ha mudado recientemente, es probable que el chico no se sienta a gusto en la escuela nueva o no logre hacer amigos. Incluso, ciertas situaciones en el seno familiar pueden desestabilizar a un niño y provocar su rechazo a la escuela, como el divorcio de sus padres o la muerte de un ser querido, entre otros factores.

Varios estudios han vinculado el rechazo a la escuela con la ansiedad que algunos niños experimentan cuando se separan del hogar, así como el temor que sienten a interactuar con otros chicos, en especial cuando son muy pequeños. También se niegan a ir al colegio cuando han sido sobreprotegidos y no han tenido suficiente contacto con el mundo exterior.

Este problema suele presentarse con mayor frecuencia entre niños que comienzan la escuela y están en kindergarten o primer grado, aunque también existe entre chicos de 10 y 11 años, en grados superiores.

Hay niños que se quejan de dolor de estómago, mareos, náuseas, dolor de cabeza, en las articulaciones e incluso en el pecho para evadir la escuela. Aunque estos malestares pueden ser señales de una enfermedad, la mejor forma que tienen los padres de darse cuenta de que son simples excusas para faltar a clase es que a medida que avanza la mañana, cuando finalmente el chico se percata de que no irá a la escuela, mejora súbitamente y está dispuesto a jugar.

Otro detalle a observar es si experimentan los mismos problemas durante los fines de semana o en las vacaciones.

Sin embargo, no es fácil darse cuenta a simple vista de cuándo el niño se siente mal realmente o está utilizando malestares para no ir a la escuela. No debes tomar a la ligera los síntomas de los que se pueda quejar tu hijo pero para salir de dudas en cualquier sentido, lo mejor es zanjar la cuestión llevándole al pediatra.

Si después de esa consulta, o de una consulta con un especialista, se confirma que no existe enfermedad, es conveniente que vayas a la escuela para conversar con su maestra o un consejero escolar con el fin de averiguar qué puede estar ocasionando el rechazo.

Asimismo, cuando el problema persiste, debes considerar la ayuda de un psicólogo infantil, ya que a veces los niños no se sinceran con sus padres y familiares.

En ocasiones, la familia del chico es la causante de sus problemas emocionales y probablemente todos se beneficien de terapia familiar.

Cómo interactuar

Habla con tu hijo a solas para intentar descubrir por él mismo a qué le tiene miedo en la escuela.