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Opinión: Un 'Macho' con todas las letras


El adiós final al 'Macho' Camacho

GERMÁN FERNÁNDEZ-MOORES | 11/30/2012, 11:52 a.m.
Opinión: Un 'Macho' con todas las letras
Familiares, amigos y seguidores del fallecido boxeador Héctor “Macho” Camacho acudieron el martes en San Juan a decirle adiós en un velorio y homenaje realizado en Puerto Rico. | Ricardo Arduengo

HOUSTON - En la enorme riqueza de nuestra cultura hispana, la palabra macho puede tener distintos significados dependiendo de la región o el país donde se habla el castellano, pero entre las tantas acepciones que tiene muchas hacen honor al apodo del gran boxeador que será enterrado este fin de semana en un barrio de Nueva York.

Héctor El Macho Camacho tenía virtudes y defectos, como todos. Pero a la luz del cariño que expresó en los últimos días todo el pueblo de Puerto Rico, donde nació, y la gran comunidad hispana de Nueva York, donde creció, en la víspera de su entierro ha quedado demostrado que aquellas fueron muchas más que éstos.

Fuerte, vigoroso, valiente, animoso, esforzado y hasta necio, son sólo algunas de las referencias que la Real Academia Española da a macho, entre otras tantas, pero todas ellas se ajustan a la personalidad del ex campeón, que falleció hace casi una semana luego de convalecer con muerte cerebral conectado a un respirador tras ser atacado por un pistolero en Bayamón, donde había nacido hace poco más de 50 años, en las afueras de San Juan.

El Macho se había retirado hace poco más de dos años, cuando en mayo de 2010 perdió por decisión unánime frente al mexicano Saúl Durán en un combate para el olvido, que no fue el cierre que merecía una exitosa carrera que se prolongó por tres décadas (con foja de 79 triunfos, 38 de ellos por la vía del nocaut, seis derrotas y tres empates) y que lo llevó a reinar en tres categorías distintas, en los pesos superpluma, ligero y welter junior.

Pero la imagen de él con la que se quedan los aficionados no es la de aquella floja pelea que el destino marcó para el final. Todavía están frescos en las retinas de los aficionados al boxeo algunos de sus combates históricos.

Su primer gran paso fue cuando deleitó en 1986 a los puertorriqueños de Nueva York con un recordado triunfo frente a su compatriota Edwin El Chapo Rosario, en el mismísimo Madison Square Garden.

Después, el zurdo boricua tuvo dos triunfos que lo catapultaron definitivamente al estrellato, como los que consiguió frente al también controvertido púgil panameño Roberto Mano de Piedra Durán en 1996 y ante el astro estadounidense Sugar Ray Leonard al año siguiente.

Pero no todo fue dulce en una carrera arruinada también por las adicciones y problemas fuera del cuadrilátero. Para entonces Camacho ya había sido derrotado, en 1992, por el legendario mexicano Julio César Chávez. Después otras dos derrotas lo marcaron a fuego, ante su compatriota Félix Tito Trinidad en 1994 y frente al californiano descendiente de mexicanos Óscar de la Hoya en 1997.

Video (En Inglés) 'Macho' Camacho muere a los 50 años

Los golpes de la vida

Me tocó entrevistarlo ya en el ocaso de su carrera, después de aquellos gloriosos combates, y, pese a su entusiasmo y ganas de seguir adelante me quedó la imagen de estar frente a un hombre cansado, no sólo por los golpes de los rivales, sino también por los que da la vida.