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Republicanos reevalúan la reforma de inmigración

RICHARD DUNHAM | 11/27/2012, 11:24 a.m.
Republicanos reevalúan la reforma de inmigración
El ex secretario de comercio, Carlos Gutiérrez. | Alex Wong

WASHINGTON — Carlos Gutiérrez mantuvo un silencio sepulcral cuando Mitt Romney defendió la “auto deportación” para inmigrantes indocumentados.

Tampoco disidió cuando el candidato presidencial republicano criticó al gobernador de Texas Rick por apoyar la misma tarifa de matrícula universitaria ofrecidas a los estudiantes del estado para los indocumentados que vinieron a este país de niños.

Sin embargo, Gutiérrez, quien fue secretario de Comercio del ex presidente George W. Bush, y presidió el grupo Juntos con Romney para captar el apoyo latino a la campaña del candidato republicano, ha decidido romper el silencio.

“Creo que perdimos las elecciones porque la extrema derecha de este partido le ha llevado a un lugar donde no debe estar”, dijo Gutiérrez.

Pasando de la frustración a la acción, Gutiérrez, un empresario nacido en Cuba que una vez fue director ejecutivo de la compañía Kellogg, se ha unido a republicanos de tendencias moderadas para formar una súper comisión de acción política, llamada Republicans for Immigration Reform, para cambiar la posición de su partido sobre un asunto que causó un daño político significativo en 2012.

La conversión de Gutiérrez a activista a favor de la inmigración indica un cambio político importante dentro del Partido Republicano sobre uno de los problemas más polémicos en la política moderna de Estados Unidos.

Republicanos pro-reforma, que había permanecido silenciosos en medio de las fuertes críticas de populistas conservadores contra la inmigración de indocumentados, se están aliando a otros dentro de la comunidad empresarial, así como a grupos de protestantes evangélicos y asociaciones ideológicas de libre empresa para impulsar una solución integral del deteriorado sistema de inmigración de Estados Unidos.

“Las elecciones lanzaron una señal de alarma para el Partido Republicano sobre la importancia de los votantes hispanos”, dijo Danny Vargas, un ejecutivo de publicidad en Virginia y ex presidente de la Asamblea Nacional Hispano-Republicana. “Ambas partes usaron la reforma inmigratoria como si fuera una pelota de fútbol. Creo que se han dado cuenta que ha llegado el momento de poner el balón sobre el suelo y trabajar en busca de una solución”.

Debate reavivado

Este debate reavivado entre los republicanos ha creado una inusual oportunidad política para un progreso bipartidista sobre uno de los temas políticos más desconcertante y polarizados que Washington ha tenido que enfrentar en la última década.

“El clima (para una reforma integral de inmigración) es mejor de lo que he visto hasta ahora”, dijo Randy Johnson, un vicepresidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. “Existe un marcado reconocimiento dentro del Partido Republicano. Tenemos más negociadores que nunca antes”.

La reforma inmigratoria ha fracasado dos veces en los últimos cinco años. Republicanos conservadores bloquearon los esfuerzos cuando el entonces presidente Bush, el senador republicano de Arizona John McCain y el difunto senador demócrata de Massachusetts Edward Kennedy trataron de llegar a un acuerdo.

En 2010, los demócratas impulsaron un paquete masivo de inmigración en la Cámara de Representantes, pero fracasó en el Senado cuando los republicanos amenazaron con una obstrucción.

Después de la derrota de Romney en las elecciones del 6 de noviembre, algunos republicanos destacados atribuyeron su caída a estados indecisos como Colorado, Florida y Nevada debido a la dura retórica de inmigración que ocasionó que los votantes latinos se inclinaran al Partido Demócrata.