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Para delincuentes juveniles de Houston las aulas son una segunda oportunidad


MONICA RHOR | 11/26/2012, 9:35 a.m.
Para delincuentes juveniles de Houston las aulas son una segunda oportunidad
William Lee enseña a los estudiantes en el programa de GED. | Thomas B. Shea

HOUSTON - Una agrupación de casas monótonas se extiende detrás de una cerca de tela metálica y de obstáculos para disminuir la velocidad en una calle llena de baches. Las viviendas están marcadas solamente por grandes números pintados en las paredes.

No hay señales que denoten la presencia de una escuela, tampoco hay banderines que indiquen el grado de rendimiento académico ni las actividades estudiantiles que allí se llevan a cabo. Sólo hay un letrero rojo a la entrada que informa a los visitantes que la propiedad pertenece al Departamento de Libertad Condicional Juvenil del Condado de Harris.

Dentro de la casita marcada con el número cinco, ubicada en lo profundo del complejo de 40 hectáreas donde viven delincuentes juveniles y reciben tratamiento, adolescentes con historial problemático, como arrestos y malas experiencias escolares, se sientan cómodamente en las aulas durante cuatro horas diarias.

Aquí llegan para cumplir sus sentencias o las condiciones de su libertad condicional, mientras se esfuerzan por aprender matemática, inglés y ciencias. Ahí también se concentran en lo que representa su último recurso y una oportunidad de redimirse.

En el Education Transition Center, los jóvenes estudian para obtener su diploma de graduados de preparatoria, un certificado que puede establecer una diferencia entre volver a delinquir y seguir progresando en la vida.

Aquí es donde una adolescente de 17 años, que ha descrito sus años en la escuela preparatoria como una espiral de malas decisiones, amistades peligrosas y calificaciones deficientes, ha logrado expresar su ira interna al mismo tiempo que estudia y pasa los exámenes pertinentes.

También aquí, un adolescente de 16 años con el cabello cortado al estilo de Justin Bieber y un historial de incendios provocados, armas y ausentismo escolar, ha aprendido a vislumbrar una carrera militar en vez de la probabilidad de vivir bajo un puente.

“Tienes que partir de la nada para reconstruirte”, dijo el adolescente, cuyo nombre no puede ser revelado debido a su condición juvenil. “Ahora siento que la presión del mundo se ha ido de mis espaldas. Creo que puedo caminar libremente”.

En busca de un diploma

Los chicos que se encuentran bajo la égida del Departamento de Libertad Condicional Juvenil han cometido delitos que abarcan desde conducta inadecuada hasta homicidios. Algunos han robado bancos o autos, mientras que otros han fumado marihuana o han dejado de ir a la escuela. No obstante, todavía son adolescentes para quienes culminar la enseñanza preparatoria es una necesidad además de un desafío.

Alrededor de dos tercios de los jóvenes que caen presos dejan de ir a la escuela después de quedar en libertad. Sólo el 15 por ciento logra graduarse de la enseñanza preparatoria, según indica el Centro de Excelencia Educativa en Lugares Alternativos.

Sin un diploma de graduados de preparatoria, estos chicos corren el riesgo de verse atrapados en un ciclo de pobreza y repetidas ocasiones en la cárcel, según expertos.

“Cuando analizas las causas y efecto de la delincuencia, casi siempre encuentras un déficit en educación”, dijo Henry González, director ejecutivo adjunto del Departamento de Libertad Condicional Juvenil en el Condado de Harris, que ofrece programas educativos a delincuentes juveniles.