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Jeremy Lin: talentoso e inteligente

Francisco Villalobos | 11/24/2012, 6 a.m.
Jeremy Lin: talentoso e inteligente
El base disfruta su primera temporada en Houston | Mark J. Terrill/AP

Dignatarios, grandes economistas y hasta el presidente de la nación, Barack Obama, son algunos de los que han pasado por Harvard.

Entre tantos genios que salieron de esa prestigiosa universidad estadounidense también se graduó alguien que terminó convirtiéndose en basquetbolista profesional.

Jeremy Shu How Lin, originario de Los Ángeles, California, e hijo de inmigrantes de Taiwán, no sólo hizo precisamente eso, sino que además, en el verano pasado, cautivó a todo el mundo con una racha ganadora que de suplente de suplentes, lo llevó a ser titular y figura de los Knicks de Nueva York y a luego firmar un jugoso contrato con los Rockets en Houston.

Para los críticos, Lin es el resultado de una mega campaña mediática de la NBA, que desesperadamente trata de buscar el reemplazo del gigante chino Yao Ming para el mercado asiático. Algunos de ellos lo ven como un jugador con mucho corazón, pero sin el talento suficiente para poder jugar en el máximo circuito del básquetbol mundial.

Sin embargo, para miles de aficionados de origen asiático en Estados Unidos, y millones en Asia; Lin es la promesa de que vuelvan aquellos años maravillosos comandados por el inmortal Yao con los Rockets.

Además de ser un orgulloso egresado de Harvard, Lin también practica la religión cristiana y dice que su religión, su familia y el baloncesto son lo más importante de su vida. Su historia es, definitivamente, única.

A diferencia de la gran mayoría de los jugadores de la NBA, Lin no fue escogido en el draft, ni siquiera fue reclutado por una universidad. Ni por Harvard, que no es necesariamente una institución que brille por sus basquetbolistas. Tuvo que ser su scout, su agente y su mejor propulsor. Y ahora, simplemente, trata de hacer cada día lo que más le gusta: jugar al baloncesto. En exclusiva, Lin conversó con La Voz sobre todo eso y este nuevo desafío junto a los Rockets en Houston.

¿Estás contento jugando con los Rockets en la NBA?

Amo lo que hago. Y siempre le doy gracias a Dios por la oportunidad y la bendición de poder hacer lo que me apasiona hacer. No todos tienen esa bendición, pero gracias a Dios puedo hacer lo que me encanta hacer y ganarme la vida de esta manera.

¿De verdad tuviste que hacer un DVD de tus mejores jugadas para llegar a Harvard?

Yo quería jugar. Sabía que tenía lo suficiente para poder ganarme la titularidad, si tan solo me dieran la oportunidad y la continuidad que todo titular exitoso necesita para poder llegar a su nivel. Nadie me quería dar esa garantía, por lo que hice mi DVD, lo mandé a todos lados, y Harvard, de todos los lugares, si me dio la garantía que jugaría y pues, también, gracias a Dios, tenía las calificaciones para poder ir a esa universidad.

¿En ese momento no pensabas que podías ganar más como abogado o banquero, que aventurarte a ver si llegabas a la NBA sin siquiera haber estado en el draft?