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Deja que tus hijos lidien con el mundo laboral


Para que triunfen en su carrera debes permitir que se hagan responsables

L.M. SIXEL | 11/24/2012, 6 a.m.
Deja que tus hijos lidien con el mundo laboral

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L.M. SIXEL

Los padres no tienen que acompañar a sus hijos adultos a las ferias de empleos. Tampoco deben ir con sus adolescentes a entrevistas de trabajo.

Sin embargo, hay padres que están haciendo eso con bastante frecuencia, lo cual dificulta que los jóvenes aprendan a abrirse camino en la vida por sí mismos.

Aunque no cabe duda de que los padres acompañantes quieren ayudar a sus hijos, y yo me incluyo entre ellos, aunque tengo mis límites, esa actitud impide que nuestros chicos aprendan a tomar decisiones y resolver problemas por sí mismos.

Los padres solemos racionalizar ese impulso diciéndonos que ojalá alguien hubiera hecho eso por nosotros.

Lo que queremos

¿Qué podemos hacer entonces para garantizar que nuestros hijos se preparen para enfrentar el mundo y aprendan a ganarse la vida?

¿Qué podemos hacer para evitar que sigan dependiendo de los ingresos paternos después de graduarse de la universidad y que tengamos que posponer la jubilación porque todavía tenemos que pagar sus autos, préstamos universitarios y otras facturas a pesar de que ya son hombres y mujeres?

Una forma es tener una “franca y sólida conversación” con nuestros chicos cuando están en la escuela preparatoria, para saber qué piensan hacer con respecto a su cara educación universitaria, según Sally Koslow, autora del libro Slouching Toward Adulthood: Observations from the Not-So-Empty Nest (Caminando incompetentemente hacia la adultez: observaciones de un nido no tan vacío).

La opinión que prevalece es la de “querido, ve en pos de tus sueños”, afirma Koslow.

Sin embargo, a medida que los adolescentes llegan a la adultez, es importante lograr que se centren en la carrera que los llevará a la independencia financiera, dice la experta.

El comportamiento

No hay muchas conversaciones de esa índole aunque debiera haberlas, sostiene Koslow.

En su libro, la autora habla sobre jóvenes que regresan a vivir con sus padres, o que después de recibir una educación muy cara, dedican años a viajar por el mundo y trabajan en empleos mal remunerados o, lo que resulta peor, no trabajan.

Son el tipo de jóvenes que se marchan a Asia en busca de su ser interior; rara vez trabajan o maduran.

Por supuesto, tampoco crean planes de jubilación o planifican para pagar sus deudas estudiantiles o poner en marcha una carrera.

Al pasar por alto el camino tradicional de encontrar un buen empleo, comprar un auto y ahorrar para adquirir una vivienda, muchos se sienten excluidos cuando finalmente deciden asentarse.

Hay que hablar claro

Para evitar que se encaminen por esa ruta, es importante establecer claramente y desde una etapa temprana las expectativas, aconseja Marlene Rubin, quien hace poco se retiró como consejera profesional y universitaria de la escuela preparatoria Bellaire, del Distrito Escolar Independiente de Houston.

Todos sus hijos, que son cuatro, se graduaron de la universidad en un período de cuatro años y ella le da crédito a su esposo por ese logro.

Cuando los chicos estaban en preparatoria, se les dijo que sólo contarían con ayuda financiera durante cuatro años, con la advertencia de que después de ese tiempo, dependería de ellos, excepto si sus estudios requerían de un año adicional.