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Se intensifica el debate estatal por presos con enfermedades crónicas


CINDY HORSWELL | 11/19/2012, 12:03 p.m.
Se intensifica el debate estatal por presos con enfermedades crónicas
Pugh Linda está sentada en su sala, entre algunas de las cajas de archivos y recuerdo que ha colectado mientras trata de recuperar a su marido, Donald Pugh, de 64 años, quien está muriendo de cáncer en una prisión de Texas, fue declarado culpable de homicidio involuntario por un accidente automovilístico que cobró la vida de una mujer en 2008. | Melissa Phillip

HOUSTON — En el último año, los contribuyentes texanos han gastado 6,000 dólares diarios en tratamientos médicos para un preso que ha llegado a una astronómica factura de dos millones de dólares.

Las leyes de privacidad no permiten que se divulgue el nombre del individuo, pero funcionarios estatales dicen que ha quedado incapacitado por un virus letal. Esa persona encabeza la lista de pacientes presos que se espera eleven los costos de salud en las cárceles de Texas a 50 millones de dólares, en cifras rojas, en el año fiscal 2013.

Este preso ha sido también la persona insignia de activistas y legisladores, como el senador estatal John Whitmire, demócrata de Houston, para tratar de lograr que más reos reciban libertad condicional por cuestiones médicas. Se trata de un asunto muy emocional de víctimas que al mismo tiempo son delincuentes, lo que deja al estado atrapado en el medio tratando de equilibrar la responsabilidad fiscal con la justicia y la equidad.

La Junta de indultos y libertad condicional de Texas ha otorgado menos del 10 por ciento de las solicitudes de libertad condicional por razones médicas recibidas en los últimos cinco años. Sólo unos 100 solicitantes reciben una aprobación cada año, mientras que el número de remisiones se ha duplicado a más de 1,800 este año, según datos.

Quienes han cometido delitos violentos, como asesinatos, pueden optar por la libertad condicional médica si están enfermos en fase terminal o necesita tratamiento clínico de largo plazo, según indica una revisión reciente de las leyes estatales.

Dichas leyes son más estrictas con los presos por delitos sexuales que, para poder optar por la libertad condicional médica, tienen que estar en un “estado vegetativo persistente”. Los sentenciados a muerte o a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional no pueden aspirar a ese tipo de programa.

“Es una locura mantener encerrados a cientos de presos gravemente débiles cuando ya no representan una amenaza real para el público”, dijo Whitmire, quien preside la comisión de justicia criminal en el Senado. “Es posible que hayan sido muy malos, pero ahora ya no constituyen una amenaza para nadie”.

Whitmire agregó que aunque esos presos todavía necesitan atención médica cuando sean puestos en libertad, los gastos serán cubiertos por el gobierno federal a través de programas como el Medicaid.

Tom Power, defensor legal del Proyecto de Derechos Civiles de Texas, estima que el estado podría ahorrar 76 millones de dólares cada dos años si pone en libertad a un montón de presos con enfermedades terminales.

Rissie Owens, que preside la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas, advirtió en contra de liberalizar el sistema de libertad condicional o de liberar a presos de forma obligatoria.

“Algunos presos pueden recuperarse milagrosamente, incluso los que están moribundos, para volver a cometer delitos”, dijo Owens.

Como el programa de libertad condicional por razones médicas comenzó hace una década, autoridades han dicho que 42 de los 1,498 individuos que se han beneficiado de dicho programa han cometido nuevos delitos toda vez en la comunidad. Sin embargo, no se especificó el tipo de delitos cometidos.