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Cadena perpetua para el atacante de Giffords


Jacques Billeaud y Brian Skoloff | 11/8/2012, 3:56 p.m.
Cadena perpetua para el atacante de Giffords
La ex congresista demócrata Gabrielle Giffords, a la izquierda, y su esposo Mark Kelly después de la sentencia de Jared Loughner. | Ross D. Franklin/AP

Tucson, Arizona — El hombre que se declaró culpable de un ataque a tiros que mató a seis personas e hirió, entre otros, a la ex representante federal Gabrielle Giffords fue sentenciado a cadena perpetua el jueves.

El juez Larry Burns dictó la sentencia al acusado Jared Lee Loughner, de 24 años, por el ataque perpetrado en enero del 2011.

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Esta imagen fue proporcionada por el Servicio de Alguaciles de EE.UU. del 22 de enero del 2011 muestra a Jared Loughner, el mató a seis personas e hirió a otras 14 personas, entre ellos la congresista Gabrielle Giffords en Tucson, Arizona.

Loughner se declaró culpable de cargos federales según un acuerdo que garantiza que pasará el resto de su vida en prisión sin la posibilidad de libertad condicional.

La audiencia fue la primera vez que las víctimas, entre ellas Giffords, pudieron enfrentar a Loughner en el tribunal.

El marido de la representante, el astronauta Mark Kelly, tomó la palabra. “Su vida”, dijo, “ha cambiado para siempre. Los planes que ella tenía para nuestra familia y su carrera se han alterado enormemente. Todos los días es una lucha continua para hacer todo aquello en lo que descollaba”.

Loughner no mostró ninguna emoción y miró a las otras víctimas, mientras su madre sollozaba cerca.

“Señor Loughner, puedes haber metido una bala en su cabeza, pero no le has hecho mella en su espíritu y en su compromiso por hacer del mundo un lugar mejor”, agregó Kelly.

Giffords besó a su marido cuando este terminó de hablar. Le tomó la mano y los dos salieron, ella cojeando.

Poco antes, Loughner le dijo al juez que no hablaría durante la audiencia.

Hace tres meses, el acusado se declaró culpable de 19 cargos federales. Ambas partes convinieron el acuerdo después que un juez declaró que Loughner era capaz de comprender los cargos. Tras el ataque se le diagnosticó esquizofrenia y fue sometido a tratamientos forzados con sicotrópicos.

Después de la audiencia, Loughner oyó hablar a sus víctimas.

“Tú me apuntaste con un arma y me disparaste tres veces”, dijo Susan Hileman. “Y ahora yo saldré de este tribunal y reanudaré el resto de mi vida y no volveré a pensar en ti”.