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Análisis: ¿se apartará Texas de los Estados Unidos de Obama?


Richard Dunham | 11/8/2012, 12:09 p.m.
Análisis: ¿se apartará Texas de los Estados Unidos de Obama?
Barack Obama se pone un sombrero de vaquero. | AP

Houston — Están los Estados Unidos de Barack Obama y también Texas.

En los Estados Unidos del presidente Barack Obama, los votantes hispanos lo favorecieron de manera abrumadora con el 71 por ciento de sus votos. En contrate, sólo el 27 por ciento votó por el candidato presidencial republicano Mitt Romney.

En Texas, los votantes eligieron al primer senador hispano en la historia del estado: un republicano conservador.

En los Estados Unidos de Obama, la ola del Tea Party retrocedió y los electores descartaron a algunos de los agitadores más prominentes en la insurgencia conservadora de 2010. En Texas, a pesar de la derrota del republicano Francisco Quico Canseco, de San Antonio, los electores eligieron a tres nuevos republicanos, con fuertes vínculos con el Tea Party, para que ocupen puestos en Washington, incluido el senador Ted Cruz, de Houston.

En los Estados Unidos de Obama, el candidato presidencial republicano perdió el voto popular por quinta vez en las últimas seis elecciones presidenciales. En Texas, los republicanos arrasaron en todas las contiendas estatales por novena vez consecutiva.

En el Washington de Obama, el presidente de la Unión Conservadora de Estados Unidos, Al Cárdenas, dijo el miércoles que el Partido Republicano es “demasiado viejo, demasiado masculino y demasiado blanco”. Sin embargo, en Texas los republicanos no hacen esos aspavientos.

“Cada funcionario estatal es republicano y el Partido Republicano tiene amplias mayorías en ambas cámaras legislativas, con senadores federales y 24 de 36 escaños en el Congreso”, dijo el asesor republicano Matt Mackowiak. “Bajo el liderazgo conservador, Texas seguirá siendo un estado donde avance la política audaz y donde se limite al gobierno y las regulaciones e impuestos sean escasos”.

Después de un segundo fracaso consecutivo para llegar a la Casa Blanca, hay una desconexión mayor que nunca entre el espíritu nacional republicano y los fieles a ese partido en Texas.

Mientras los republicanos en la nación se sienten abatidos y esgrimen dedos acusadores, los republicanos de Texas se muestra optimistas y casi seguros de ser los líderes de la resistencia a la agenda de Obama en su segundo término, desde la reforma integral al sistema de inmigración hasta la implementación la ley de reforma sanitaria de 2010, conocida popularmente como Obamacare.

El gobernador de Texas, Rick Perry, quien trató sin éxito de ganar la nominación presidencial del Partido Republicano para enfrentar a Obama, dijo el miércoles al presidente que “pusiera fin a su desprecio por el estado de derecho y evitara a las familias estadounidenses, a los contribuyentes y a los empleadores otros cuatro años de penurias y carestía de vida”.

“Entre tanto, los estados tienen la oportunidad de allanar el camino para que Washington promulgue políticas con sentido común relacionadas con un gobierno más pequeño, impuestos más bajos y menos gastos para crear empleos y prosperidad para los ciudadanos”, agregó el gobernador.

Como Obama estará al frente del poder por otros cuatro años, funcionarios texanos pronostican que las disputas legales entre Austin y Washington continuarán.

El fiscal general de Texas, Greg Abbott, presentó 24 demandas contra el gobierno federal desde que Obama asumió el poder. Entre los asuntos polémicos se encuentran normas ambientales, rediseño de distritos y la ley de identificación de votantes en Texas.