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Guatemala: Mueren al menos 52 personas tras sismo


SONIA PEREZ y ROMINA RUIZ-GOIRIENA | 11/8/2012, 5:49 p.m.
Guatemala: Mueren al menos 52 personas tras sismo
Los bomberos transportar a un residente herido a un hospital público después de terremoto que azotó en San Marcos, Guatemala. | Moises Castillo/AP

San Cristobal Cochu, Guatemala — Cuando Iván Vásquez se despidió de sus seis hermanitos y su papá, jamás imaginó que toda su familia, incluida su madre y dos primos, morirían atrapados horas después por una avalancha de piedras en una cantera en la que trabajaban.

Las piedras fueron remecidas por el peor terremoto ocurrido en Guatemala desde 1976.

Tras el estremecimiento de la tierra, de una magnitud de 7,4 grados, decenas de personas corrieron rescatar a la familia. El menor de los niños apenas había cumplido tres años.

Cuando por fin se lograron abrir paso entre los escombros, los pobladores encontraron a cada uno de los cuerpos de los niños abrazados a su padre, Justo Vásquez.

“Yo no fui (a la cantera) porque preparaba mi graduación (como perito contador)”, dijo Iván entre lagrimas y sollozos. “¡Ay Dios mío!” exclamó al borde del desmayo mientras un primo lo ayudaba a sentarse.

“Cuando los encontraron estaban abrazados, sus cuerpos aún estaban tibios, dos niños tenían pulso pero no se pudieron salvar”, dijo Rómulo Vásquez, hermano de don Justo y padre de Ulises Uriel.

La familia sobrevivía extrayendo piedra pómez, comúnmente usada para fabricar ladrillos utilizados en la construcción de edificios. Es un trabajo rudo que inicia desde temprano.

El día del terremoto, Daysi, de 14 años, Aldier, de 12, Gisely, de ocho, Merly, de cuatro, Delbis de cinco y Dibel, de tres, se levantaron a las 4 de la mañana para ir a trabajar junto con su padre.

Dos primos de los niños, Ulises Uriel y Aldo, de 12 años, y que vivían en una casa contigua, también se habían unido a la tempranera jornada de trabajo.

Hacia las 10:35 am, tras descargar unas piedras y mientras tomaban un refrigerio, el mundo se les vino encima.

“Estaban allí cuando llegó el temblor”, dijo Antonia López de Vásquez, cuñada de Justo.

“Era un buen papá, era muy responsable, estaba muy involucrado en las actividades de la escuela de los niños”, dijo Iván Velásquez.

Durante horas, varios bomberos se unieron a los vecinos del lugar y trataron de rescatar a los diez miembros de la familia Vásquez, incluyendo a la madre Ofelia Gómez.

El poblado de San Cristóbal Cochu se encuentra en lo alto de un cerro, y para llegar a él con maquinaria pesada hay que recorrer más de 20 kilómetros por caminos de terracería.

En la mañana del jueves, las calles del lugar permanecían cubiertas del polvo de los escombros, que se esparcía por la persistente brisa matutina.

La casa de los Vásquez, de cinco metros de ancho por seis de largo, y con paredes de adobe, albergaba a nueve personas en dos habitaciones y dos corredores que también servían de cuartos.

En la sala del hogar, donde antes la familia guardaba maíz, ahora se encuentran los diez féretros de madera rústica donde descansan los cuerpos de los fallecidos.

Los vecinos se congregaron en la sala para ofrecer su pésame mientras las mujeres se agruparon en la cocina para preparar un refrigerio para los dolientes.