¿Tienen la culpa los videojuegos?
Otros factores pesan más en desenlaces trágicos como la matanza de Connecticut
Willie Jefferson | 12/23/2012, 6 a.m.
HOUSTON - La tragedia en la escuela primaria de Newtown, donde fueron acribillados 20 niños y 6 adultos, ha provocado los comentarios típicos de que, una vez más, los videojuegos son los responsables.
Escuché hablar al senador independiente Joe Lieberman, de Connecticut, acerca de que los videojuegos son los culpables de los tiroteos recientes. Lo que quiero decir como jugador, como padre y como periodista es que si no eres un jugador, no vas a comprender esto.
Para los desinformados, los videojuegos pueden parecer “simuladores de asesinatos” o sembradores de semillas de destrucción en los corazones y mentes de personas inestables. La cadena Fox News no cesa de culpar a los videojuegos de la violencia. Pero en esos argumentos hay un error fatal.
Primero, si fuéramos a culpar a los videojuegos ¿por qué en los años 80 y principios de los 90 no ocurrieron tiroteos en las escuelas, centros comerciales y cines cuando los juegos Doom, Duke Nukem, Wolfenstein 3D e incluso Operation Wolf eran tan populares? ¿Se puede culpar a los videojuegos cuando efectivos de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego se enfrentaron a la secta armada de los davidianos en Waco, Texas?
Su función
Un videojuego es una forma de escape. Eso es. Cuando se termina, uno no es el francotirador. Después de guardar el control sigues siendo el individuo que reparte pizzas, el gerente o el conductor de autobús. Sólo porque seas una súper estrella jugando o con el modo de multijugador en Internet, eso no significa que en la vida real seas un tirador certero. Tienes que entrenarte con armas reales para poder matar a enemigos o niños inocentes, como ocurrió en la escuela de Newtown.
En efecto, el juego que más se ha vendido en sus primeras 24 horas de salir al mercado es Call of Duty: Black Ops II y el anterior, Call of Duty: Modern Warfare 3, también rompió récord, pero cuando terminas de jugar, todo ha acabado. Claro, una persona con trastornos mentales puede pensar en matar a muchas personas después de un juego, pero a menos de que sobreviva al ataque, uno nunca puede darlo por cierto.
¿Segundo problema? Estados Unidos siempre ha tenido un fetiche con las armas de fuego. Mostré a mis hijos, que tienen nueve y cinco años, los avances de la próxima película de The Lone Ranger (El Llanero Solitario) y me di cuenta de que en los años 50 y 60 los niños estuvieron expuestos a programas de televisión con un factor común: armas de fuego.
En el horario estelar de televisión los chicos veían series como Rawhide, Bonanza y El Llanero Solitario, y luego salían a jugar a indios y vaqueros. ¿No te suena familiar? Yo fui niño en la década de 1970 e hice lo mismo.
Pero la mayoría de aquellos niños no iban a disparar en las escuelas. Hoy, los chicos disponen de videojuegos y no ven muchos programas con tiroteos desenfrenados. Basado en la cantidad de tiempo que los niños pasan jugando con videojuegos es discutible si los chicos de ayer estarían más expuestos a la violencia que los de hoy.
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