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HISD asegura a estudiantes y padres que sus escuelas están seguras


DALE LEZON | 12/17/2012, 12:32 p.m.
HISD asegura a estudiantes y padres que sus escuelas están seguras
El jefe de policía del Distrito Escolar Independiente de Houston, centro, responde a preguntas durante una conferencia de prensa el lunes, 17 de diciembre 2012, en Houston. Weger comentó y dio un consejo para los estudiantes, maestros y padres de familia sobre el tiroteo Connecticut. | Cody Duty

HOUSTON — Mientras familias en Newtown, Connecticut, se reunían el lunes para enterrar a las primeras víctimas del tiroteo en la escuela primaria Sandy Hook, funcionarios del Distrito Escolar Independiente de Houston (HISD, por sus siglas en inglés) aseguraban a estudiantes y padres que sus escuelas son seguras.

Líderes de HISD expresaron esperanza de ayudar a estudiantes a seguir con su rutina normal a pesar de que pueden estar inquietos debido a la noticia del tiroteo que causó la muerte de 20 niños y siete adultos el viernes, cuando Adam Lanza, de 20 años, disparó se presentó en la escuela Sandy Hook y comenzó a disparar antes de suicidarse.

Su madre, Nancy Lanza, de 52 años, estaba entre los muertos. Su propio hijo la mató antes de dirigirse a la escuela.

Funcionarios de HISD dijeron que ayudarán a los estudios a continuar su vida normal para disminuir cualquier preocupación que los chicos puedan tener con respecto a que algo similar pueda suceder en sus escuelas.

Habrá psicólogos disponibles para los estudiantes y el personal de las escuelas en caso de que necesiten consejería, según Patricia Weger, gerente del Departamento de Servicios de Psicología de HISD.

Weger dijo que los maestros deben estar al tanto de estudiantes que tienen dificultades para lidiar con las noticias sobre el tiroteo o que parecen estar preocupados con el ataque. Los más jóvenes pueden apegarse a ellos o a otros adultos en busca de protección mientras estén preocupados.

Asimismo, Weger añadió que los maestros pueden hablar con los psicólogos que estarán ahí para ayudarles con los chicos que aparentemente se han traumatizado.

Una forma de ayudar a que los estudiantes dejen de preocuparse es garantizándoles que están seguros y que casos como el de Connecticut son muy poco frecuentes.

“A pesar de lo ocurrido, las escuelas se encuentran entre los lugares más seguros de nuestro país”, dijo Weger, quien también insta a los padres a vigilar a sus hijos en los próximos días para detectar señales de ansiedad y preocupación.

La dificultad para dormir y el comportamiento regresivo pueden indicar que el niño tiene problemas para asimilar lo ocurrido. Hablar con ellos sobre sus preocupaciones y sobre las noticias acerca del tiroteo puede ayudarles a entender mejor sus sentimientos.

Agentes policiales de HISD han sido entrenados para responder a situaciones como la ocurrida en la escuela en Newtown, según el jefe de la policía del distrito escolar Jimmy Dotson.

Algunas de las víctimas

Dotson dijo que los 200 policías del distrito escolar, así como el personal de las más de 300 escuelas de HISD hacen prácticas regulares para aprender a responder a la presencia de intrusos.

En aras de garantizar la seguridad de las escuelas, Dotson no quiso discutir los pormenores de las instrucciones que se dan a trabajadores y alumnos, pero indicó que los profesores reciben folletos sobre procedimientos de respuesta a extraños en el centro escolar.

Cada escuela realiza al menos una práctica anual, mientras que la policía lleva a cabo prácticas adicionales en escuelas escogidas al azar. Encargados del control de riesgos evalúan dichas prácticas y procedimientos para garantizar la protección de los estudiantes y el personal escolar de la forma más eficaz posible.

Sin embargo, a pesar de la preparación resulta difícil impedir que se produzcan tiroteos, según Dotson, quien agregó que las escuelas permanecen abiertas.

Asimismo, Dotson indicó que toda la comunidad puede desempeñar un papel útil a la hora de alertar a las autoridades sobre gente que parece mostrar un comportamiento proclive a la violencia o al menos advertir sobre ello a la familia de la persona sospechosa.

“Todos tenemos que involucrarnos”, concluyó Dotson.