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El mejor regalo: ayuda


És época de fiestas, celebraciones y compras frenéticas de regalos. Pero para muchos hispanos es época de dar, no de recibir.

Álvaro Ortiz | 12/16/2012, 6 a.m.
El mejor regalo: ayuda
Obed Canjura, un inmigrante hondureño que trabaja en una clínica comunitaria del East End, coloca algunos de los regalos que ha estado recolectando para grupos de niños que los recibirán antes de Navidad. | Karen Warren

HOUSTON - Es una época del año en que la solidaridad se hace más evidente y las iniciativas de voluntariado se multiplican. Pero no es fácil decidir que uno va a entregar su tiempo y energía a otros cuando el ánimo general es de celebración y diversión.

Hay quien lo tiene muy claro: ésa es su forma de vivir la Navidad.

Muchos hispanos de Houston forman parte de ese grupo y participan en diferentes campañas para ayudar a los más necesitados de su comunidad.

Mesías Pedroza, de 30 años, es uno de ellos.

Nacido en Chicago, lleva 17 en Houston y 10 colaborando con el ministerio parroquial social de la iglesia católica San Carlos Borromeo, que tiene un elevado número de feligreses latinos. Pedroza colabora con una iniciativa que en la parroquia llaman la despensa y que consiste en el reparto de comida y ropa a individuos y familias de bajos ingresos el segundo y el cuarto sábado de cada mes.

En diciembre esta iniciativa se concentra también en una recolecta de juguetes.

Este año, los juguetes se distribuirán el sábado 22 de diciembre y es algo que Pedroza ya planea con ilusión porque sabe lo necesitados que están los niños que van a resultar beneficiados.

“No sólo te sientes bien por hacerlo, sino que llegas a conocer a personas, llegas a tener esa conexión con ellos, que es algo muy hermoso”.
Susana Vallejo, voluntaria de la iglesia San Carlos Borromeo

“Muchos de ellos van a estar en situaciones muy críticas económicamente”, explica el voluntario. “Muchas de sus familias, ya sea porque sean madres solteras o matrimonios que estén sufriendo económicamente, sabemos que van a estar pasando por esa situación. Tratamos de darles ese afecto que a veces el niño requiere al darle un obsequio como muestra de que se le aprecia”, señala Pedroza.

Según los cálculos de la parroquia, explica Pedroza, el 80 por ciento de los individuos y familias a los que la despensa ayuda son hispanos, muchos de ellos indocumentados.

Durante 10 años colaborando en la despensa Pedroza ha acumulado muchos recuerdos, pero dice que la época navideña siempre tiene un significado especial.

“Con la comida o, en especial con los juguetes para los niños, es como sembrar una semillita en el sentido de que, a pesar de las circunstancias que se puede estar pasando, aún se puede plantar algo bueno para que de ahí nazca un buen fruto, en esos niños y muchachos”, señala.

También se siente orgulloso del trabajo de otros miembros de su equipo que son más jóvenes que él.

En muchos casos son estudiantes de catecismo a los que la parroquia propone colaborar en la despensa y que, según Pedroza, a veces empiezan a trabajar con pocas ganas pero se entusiasman a medida que ven el efecto de la ayuda.

Es lo que le ocurrió a Susana Vallejo, de 19 años, que estudia ingeniería civil, y que lleva casi tres participando en este programa.

“No sólo te sientes bien por hacerlo, sino que llegas a conocer a personas, llegas a tener esa conexión con ellos, que es algo muy hermoso” dice Vallejo en referencia a cómo disfruta su trabajo de voluntaria en estas fechas.