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‘Dreamers’: divididos en sus objetivos


Uno de los grupos gira hacia la reforma inmigratoria y el otro mantiene su lucha por el Dream Act

Álvaro Ortiz | 12/12/2012, 3:31 p.m.
‘Dreamers’: divididos en sus objetivos
Silvia Chicas, del nuevo grupo local Jóvenes por América, cree que el momento político y el papel que los latinos tuvieron en las elecciones, favorecen más que nunca el empuje colectivo por una reforma inmigratoria. | Mayra Beltrán

HOUSTON - La unión hace la fuerza podría haber sido el famoso lema que definiera el movimiento de los dreamers en su incansable lucha por hacerse escuchar en Washington, con resultados visibles: consiguieron que el presidente Barack Obama aprobara una norma que congela su deportación por dos años.

Sin embargo, con la inauguración del segundo mandato de Obama, el próximo 21 de enero, y una perspectiva más clara de que exista una discusión legislativa de un proyecto de reforma inmigratoria, los dreamers están decántandose por dos tendencias diferentes a nivel nacional y esto influye también en los grupos locales.

Mientras que un sector quiere cambiar el objetivo y el discurso y enfocarse en demandar directamente una reforma inmigratoria amplia, otros consideran que el plan original de ir paso a paso es el mejor porque ha demostrado resultados.

Éstos son los que insisten en mantener la lucha por la aprobación del proyecto de ley Dream Act, que busca convertir en ciudadanos a los que llegaron a Estados Unidos como niños indocumentados y crecieron en este país.

Las organizaciones enfrentadas por estas diferentes estrategias son United We Dream (UWD) y la National Immigrant Youth Alliance (NIYA).

“La comunidad inmigrante debe parar de venir a la mesa pidiendo poquito o dando concesiones demasiado temprano”, dice por teléfono desde Nueva York la directora ejecutiva y co-fundadora de UWD, Cristina Jiménez.

“Tenemos que ser agresivos y de verdad desafiar todos los argumentos que han sido puestos en contra de nuestra comunidad”, añade Jiménez, que es indocumentada, originaria de Ecuador, y que llegó a este país con 13 años.

Tanto UWD como NIYA tienen una representación significativa en todo EE.UU.

UWD tiene organizaciones afiliadas en 25 estados, incluyendo Texas, mientras que NIYA cuenta con grupos afiliados en 26 estados, aunque no tiene representación en el nuestro.

En su reciente congreso nacional, celebrado en Kansas City, UWD aprobó una resolución en virtud de la cual se compromete a trabajar por el objetivo de la reforma inmigratoria amplia, que incluya la legalización de los alrededor de 11 a 13 millones de indocumentados que hay en el país, según distintos expertos.

En opinión de Jiménez, el programa de Acción Diferida (DACA, por sus siglas en ingles) creado en junio del año pasado por el gobierno federal, fue “una victoria” del movimiento dreamer y ha marcado un punto de no retorno: “Sentimos que éste es el momento porque hemos, por primera vez en nuestra vida, experimentado tener una victoria como la de Acción Diferida”.

Para NIYA, sin embargo, el enfoque de UWD no es suficientemente realista.

El grupo afirma en un comunicado que la idea de una reforma inmigratoria amplia “siempre ha sido y seguirá siendo una promesa vacía”.

“Suena bonito y es bueno”, dice por teléfono Dulce Guerrero, una dreamer que llegó a EE.UU. con dos años, procedente del estado mexicano de Nayarit,

“Simplemente que hemos estado usando esa estrategia los últimos 10 años y no hemos obtenido nada”, señala Guerrero, que es miembro de NIYA.

“Al contrario, estamos teniendo más deportaciones, más familias separadas y más programas 287 (g)”, puntualiza, en referencia a la norma que permite a cuerpos de policía locales intercambiar información de detenidos con Inmigración.