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La policía no registró exhaustivamente a estudiante de Houston que se pegó un tiro


ERIN MULVANEY | 12/7/2012, 12:42 p.m.
La policía no registró exhaustivamente a estudiante de Houston que se pegó un tiro
un coche patrulla de la policía peramence stacionado cerca de la entrada de North Shore High School después de que un estudiante detenido por haber amenazado con suicidarse se pegara un tiro el 5 de diciembre de 2012. | CODY DUTY

HOUSTON--La policía no realizó un registro completo al studiante de la escuela preparatoria North Shore, por lo que no detectó la pistola que el joven llevaba escondida debajo de su camisa y que luego utilizó para pegarse un tiro, según confirmaron investigadores.

El policía del Precinto 3 del Condado de Harris que trató de someter al muchacho el miércoles, sólo hizo un cacheo rápido pero no un registro íntegro, según el capitán Jon Moore, quien también informó que durante el cacheo no se detectó el arma.

“Estaba preocupados con la seguridad del chico, que no estaba cooperando”, agregó Moore. “Querían llevarlo a un lugar más seguro y no detectaron la pistola”.

El adolescente de 17 años se encontraba el jueves en la sala de cuidados intensivos en el Hospital General Ben Taub, informó Jonathan Frey, portavoz del Distrito Escolar Independiente de Galena Park.

El estudiante se encontraba en el asiento trasero de un auto patrullero, con las manos esposadas detrás de la espalda, cuando se las ingenió para alcanzar la pistola y dispararse en la mañana del miércoles, según Moore.

Un amigo preocupado alertó a las autoridades de la escuela después de que el estudiante, quien era jugador de béisbol y bastante popular entre sus compañeros, expresó intenciones de atentar contra sí mismo.

Investigación

A los policías encargados de la seguridad en la escuela les informaron sobre la situación con el estudiante y respondieron a eso de las 10:30 a.m., según Moore, quien añadió que un oficial halló al muchacho en un baño y parecía estar alterado. El adolescente no obedeció las órdenes del agente, por lo que éste solicitó ayuda.

Posteriormente, un policía esposó al estudiante, quien se resistió dando patadas e intentando echar a correr. Un oficial realizó un cacheo en el cuerpo del joven.

Según Moore, el cacheo es una inspección rápida que se hace pasando las manos por encima de la ropa de una persona, mientras que el registro es una maniobra más intrusiva.

Asimismo, Moore expresó que una investigación interna determinará si hubo alguna infracción, pero indicó que al parecer los agentes respetaron el protocolo.

Phillip Lyons, profesor de justicia penal en la Universidad Estatal Sam Houston, considera que un cacheo realizado correctamente debe detectar de manera razonable la presencia de una pistola.

Lyons, experto en asuntos policiales y ex detective de cuestiones juveniles en el Departamento de Policía de Alvin, explicó que un registro personal es mucho más invasivo, ya que incluye vaciar los bolsillos, meter la mano en los bolsillos y pasar una mano por debajo del cinturón. El propósito de un registro es hallar evidencia, pero exige una causa probable.

Un cacheo es un examen superficial por encima de la ropa de una persona, agregó Lyons.

“El cacheo surgió para garantizar la seguridad de los agentes policiales sin violar la cuarta enmienda con respecto a registros y confiscación”, explicó Lyons. “Permite a un policía asegurar de forma razonable su seguridad”.

¿Bajó la guardia?

Kenneth Trump, presidente de los Servicios Nacionales de Seguridad y Protección Escolar, indicó que el riesgo siempre está presente a la hora de lidiar con jóvenes, porque los policías no tienden a poner tanto cuidado como cuando se enfrentan a adultos.

“Cuando estás lidiando con adolescentes, no debes bajar la guardia”, dijo Trump. “Esto es un recordatorio aleccionador de que tienes que mantener el mismo grado de cautela cuando vas a lidiar con jóvenes”.

Las autoridades debieron llamar a un equipo de intervención en situaciones críticas o una unidad de respuesta rápida con profesionales entrenados en cuestiones de salud mental, según Vanessa Austin, coordinadora del programa de consejería en el Centro Infantil DePelchin.

“Es probable que el estudiante se sintió muy amenazado”, expresó Austin. “Hay algunos pasos progresivos que se podían haber dado antes de ponerlo en el auto (patrullero). Necesitaban un tipo de intervención en el que alguien pudiera tranquilizarlo, no amenazarle como si fuera un delincuente”.

Lyons indicó que se necesita un proceso equilibrado cuando hay que lidiar con una persona en crisis.

“Tengo la corazonada de que estaban tratando de establecer un equilibrio para ser accesibles y al mismo tiempo garantizar la seguridad”, concluyó Lyons.