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Maestra de Austin dice a niños de kindergarten que Santa no existe


AMY GRAFF | 12/6/2012, 3:11 p.m.
Maestra de Austin dice a niños de kindergarten que Santa no existe

AUSTIN — La época de kindergarten suele ser una etapa feliz en la que los niños pintan con los dedos, saltan la cuerda, se deslizan por toboganes y esperan la llegada de Santa con sus regalos navideños.

Pero ya ese no será el escenario para un grupo de niños de cinco años en una escuela pública de Texas, pues la maestra de los chicos, que tal vez sea la persona más antipática y malintencionada del mundo, decidió decir a sus alumnos que el hombre vestido de rojo no existe. De repente, a esos chicos les eliminaron una de las grandes ilusiones de la infancia.

Esto es lo que informa el Houston Press al respecto:

La semana pasada, una niña de cinco años llegó a su casa de la escuela primaria Pease, en Austin, y preguntó a su padre: “Papi ¿Santa es real?”

El padre le dijo que sí y luego quiso saber por qué su hija le había hecho esa pregunta.

“Porque la señorita Fuller (una maestra de la chica) dijo que no existe. Nos dijo: ‘Ninguno de ustedes cree en Santa ¿verdad?’ y contó que tú y mami comprarán todos nuestros regalos y los pondrán debajo del árbol de Navidad. Ella dice que ustedes nos deben decir la verdad”.

Los padres de la niña se enfadaron, sobre todo porque la chica va a una escuela kindergarten en Waldorf que exhorta a los estudiantes a creer en cosas mágicas, como las hadas. Los padres consideran que la maestra se equivocó al inculcar sus creencias a sus alumnos y se han quejado a la dirección del plantel. La maestra fue amonestada.

En la actualidad, algunos padres han optado por decir a sus hijos desde muy pequeños que Santa no es real. Ellos consideran que mentir a los niños afecta la confianza de los chicos en ellos y han decidido decir “la verdad”.

Eso me parece una tontería, pues los niños disfrutan el creer en cosas mágicas. La tradición de Santa, dejar galletitas para que las coman sus venados y despertar al otro día para ver calcetines llenos de golosinas y otros regalos es parte de la diversión de la infancia. Pero independientemente de eso, es la opción de los padres, no de una maestra, decir la verdad al respecto. Me gustaría que los padres que deciden informar a sus hijos que Santa no existe que también les pidan que no lo digan en sus escuelas.

Mi hija, que tiene ocho años y estudia el octavo grado, se enteró de la verdad acerca de Santa cuando un compañero de aula se lo dijo el año pasado. Luego me preguntó si ese amigo decía la verdad.

Mi respuesta fue: “Puedes creer en lo que gustes, pero hay más diversión cuando crees en Santa”.