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Abusos a empleadas del hogar en EE.UU.


Un estudio revela que sufren abusos que 
van del exceso de trabajo al acoso

Olivia P. Tallet | 12/5/2012, 2:44 p.m.
Abusos a empleadas del hogar en EE.UU.
La salvadoreña Laura Cerritos se emociona al recordar algunos de las situaciones que sufrió cuando trabajaba como empleada doméstica. |

Laura Cerritos se emociona al recordar algunas de las situaciones que sufrió cuando trabajaba como empleada doméstica

HOUSTON - La supervivencia fue literalmente lo que impulsó a la salvadoreña Laura Cerritos a buscar otro empleo que no tuviera nada que ver con el servicio doméstico.

Después de haber trabajado como empleada doméstica por varios años para tres familias estadounidenses viviendo en sus casas, ya tenía la certeza de que el bajo peso de su cuerpo, de apenas algo más de 90 libras, no iba a mejorar, y que tenía que buscar otro tipo de empleo.

“Ante Dios te digo que no me dejaban comer en todo el día hasta cuando me decían que lavara los platos y que comiera lo que había sobrado”, cuenta Cerritos sobre su última experiencia. “Eran las nueve de la noche y yo ya no aguantaba el hambre”.

El trabajo de Cerritos consistía en planchar, barrer, lavar y todo lo que tenía que ver con limpieza de la casa, además de cuidar de los niños: en una de las familias hasta a siete.

El hambre también hizo mella en la mexicana Virginia Ríos cuando trabajaba como niñera, y cuenta que la familia para la que trabajaba “no comía en la casa y sólo compraban latas de sopa para el bebé, y yo sólo comía lo que el bebé dejaba”.

Éstos son sólo algunos de los múltiples tipos de abusos a que están sometidas las empleadas domésticas en EE.UU., en este caso en Houston, según el estudio Economías del Hogar: El Mundo Invisible y Desregulado de las Trabajadoras Domésticas, publicado recientemente por la Alianza Nacional de Trabajadores Domésticos en colaboración con el Centro para el Desarrollo Económico Urbano y la Universidad de Illinois, en Chicago.

Para el estudio, los expertos entrevistaron a empleadas que trabajan limpiando casas, como niñeras y como cuidadoras de personas con limitaciones en 14 zonas metropolitanas del país, incluyendo Houston.

El trabajo revela flagrantes abusos, que van desde pagos muy bajos sin beneficios laborales, hasta exigencias de trabajo extenuantes, pasando por abusos verbales y emocionales, e incluso exposición a condiciones y materiales peligrosos sin protección, explica Laura Pérez-Boston, directora ejecutiva del Centro de Trabajadores Fe y Justicia de Houston.

“Ésta es una industria completamente escondida, a puertas cerradas”, dice Pérez-Boston. “Ni siquiera es reconocido como trabajo real ni aparece en las estadísticas del Departamento de Trabajo”.

El centro que dirige Laura es el único en Houston miembro de la alianza nacional.

Según el estudio, 54 por ciento de las trabajadoras domésticas son “de color” (hispanas, afroamericanas, o de origen asiático), y hasta un 46 por ciento del total de las encuestadas son inmigrantes.

En cuanto a los salarios, la encuesta revela que casi una cuarta parte de estas trabajadoras recibe un pago por debajo del mínimo por hora requerido por los estados donde residen.

Entre las niñeras, las hispanas son las peor pagadas, a 8.57 dólares por hora como promedio, seguidas por las asiáticas, a 11.11 dólares, las anglos, a 12.55, y las afroamericanas, a 12.71.

Es la única categoría de trabajo en el estudio donde las afroamericanas reciben mejor paga que el resto.