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La Navidad con nuestros mayores


Esta época es un buen momento para darles más amor y pensar en su bienestar

HÉCTOR PINA | 12/1/2012, 6 a.m.
La Navidad con nuestros mayores

En esta temporada de celebraciones con amigos y familiares no debes olvidar a tus viejitos.

Esta época puede ser muy solitaria y nostálgica para los ancianos. Y no se trata de que les compres regalos, sino de que los hagas sentir que todavía son importantes y parte de la familia.

Si aún viven solos, abre el refrigerador para cerciorarte de que tienen qué comer y que la comida está en buen estado. A veces, los viejitos comen lo primero que encuentran porque no tienen quien vaya al mercado a buscar productos frescos para ellos.

Dedícales tiempo y conversa con ellos. Deja que te cuenten anécdotas de su época juvenil y que hurguen en su pasado, donde se encuentran los tesoros de su vida.

No permitas que se sientan olvidados ni rechazados. Si te quieren mostrar fotos de su juventud, ten la paciencia de mirarlas y escucharles para que vuelvan a vivir. Los recuerdos pueden hacerlos muy felices, sobre todo cuando los comparten con otras personas.

Y si por casualidad ya no pueden acceder a sus recuerdos, pues entonces intenta hacerlos sentir que tú los quieres y te interesas por su bienestar.

Si hay enfermedad

Hace unas semanas estuve en casa de una amiga cuya madre está en fase avanzada de Alzheimer. La vi tan esmerada en la atención de su mamá que luego le pregunté: “¿Ella sabe quién tú eres?” Y me contestó: “No, ya no tiene idea de quienes somos los que estamos a su alrededor, pero me basta con que intuya que yo soy la persona que la mima, que la quiere y que nunca le hará daño”.

Esta amiga ha tenido la suerte de encontrar a una buena señora que le cuida y atiende a su madre durante el día, mientras ella trabaja. Pero hay quienes no tienen esa opción, ya sea porque no han hallado a la persona adecuada o porque su presupuesto no se los permite.

En esos casos, aunque sea doloroso, es posible que haya que buscar alternativas, como un hogar de día para personas de la tercera edad o un lugar permanente, donde vivan y los cuiden.

En muchas ocasiones, la vorágine de la vida moderna no permite que nos ocupemos de nuestros viejitos como quisiéramos y por eso hay que considerar otras posibilidades sin que eso implique que los hayamos abandonado ni que tengamos malos sentimientos.

Lo ideal son los centros diurnos, donde el personal capacitado se ocupa de que al menos los ancianos se entretengan y se ejerciten un poco, tanto física como mentalmente. En muchos casos, esos lugares disponen de transporte para recoger y devolver a los viejitos a sus hogares a la caída de la tarde.

Detalles a considerar

Si tienes que optar por alguno de esos sitios, hay ciertos factores que debes analizar.

Debes hacer una visita al lugar, no sólo para entrevistarte con la gerencia, sino para observar cómo es la situación y el ambiente. Por eso es conveniente que vayas en horario de atención a los ancianos.